Mostrando entradas con la etiqueta Révolution Française. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Révolution Française. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de enero de 2013

El Marqués Infame; de Vincennes a la Revolución



Sade permanece en la fortaleza de Vincennes hasta el año 1784, cuando es conducido a la Bastilla. Ambas fortalezas permanecían prácticamente deshabitadas ya que estas estaban destinadas a miembros de clases altas; Sade coincidió en Vincennes con Mirabeau, quien se encontraba preso por senda lettre de cachet.

Sade, a diferencia de los presos de cárceles para las clases bajas, disfrutaba de una celda para él solo y tenía derecho, entre otras cosas, a que se le proporcionarla leña con el fin de calentar la estancia.
Las condiciones del encierro para Sade fueron, pese a sus derechos, lamentables.
Estuvo encerrado e incomunicado durante los primeros cuatro años y medio, la única persona que tenía acceso a la celda era el carcelero encargado de llevarle la comida y no fue hasta pasado este tiempo que se le permitió ver a su mujer.

Durante los largos años de encierro su único contacto con el mundo exterior fue su esposa aun que se cree que mantenía correspondencia constante con su sirviente Quirós, el padre Amblet y con Mademoiselle Rousset, amiga del matrimonio.
Los esfuerzos de su mujer se centraron, desde el primer momento, en procurarle la libertad trasladándose a Paris y residiendo en un convento, ya que su madre le retiro el apoyo económico. Ella se convirtió en su principal apoyo enviándole todo lo que él estimaba oportuno; desde ropa a libros.

Château de Vincennes

Durante su encierro, Sade tuvo ataques de paranoia debido a lo incierto de su destino, cosa que marcó su carácter de manera permanente. Su día a día consistía en leer y escribir, haciéndose de una extensa biblioteca de más de seiscientos volúmenes, conformada sobre todo por clásicos de Petrarca, LaFontaine, Cervantes, Voltaire y Rousseau entre otros.
Entre sus múltiples obras se cree que durante esta etapa de su vida escribió algunos cuentos y una primera versión de Justine o las desgracias de la virtud y Aline y Valcuor.

La prise de la Bastille, Jean-Pierre Louis Laurent Houel 

Cuando en 1784 la fortaleza de Vincennes es cerrada definitivamente Sade es trasladado a la Bastilla. Unas semanas antes de la toma de la fortaleza Sade envía a su esposa el manuscrito acabado de Aline y Valcour.
Cuando el 14 de julio de 1789 la Bastilla es tomada por el pueblo, Sade ya no se encuentra allí. Había sido trasladado al asilo mental de Charenton, traslado en el que se perdieron quince volúmenes manuscritos, entre los que se encontraban los de su obra más infame y macabra, encontrados a principios del siglo XX; Los 120 días de Sodoma.


El 1 de abril de 1790 Sade es finalmente puesto en libertad debido al decreto de la Asamblea aboliendo las lettres de cachet. Cuando Sade abandona el presidio cuenta con cincuenta y un años de edad, padece una obesidad que a duras penas le permite caminar, ha perdido mucha vista, sufre una dolencia pulmonar y está completamente envejecido y moralmente muy hundido. El Marqués trata de ver a su esposa, pero esta está muy lejos de París con su hija. Tiempo después su esposa se divorció de él, siendo este uno de los primeros divorcios llevados a cabo después de que la Revolución los instituyera.

Sade tuvo que devolver la dote con intereses, cantidad que no logro pagar y que hizo que todas sus posesiones se vieran embargadas a favor de su ahora ex esposa. Sade se ve en la cruda situación de volver a integrarse en la sociedad, una muy convulsa, estando él muy desmejorado tanto física como mentalmente, además de arruinado y solo.
Después de muchas idas y venidas y de adentrarse principalmente en el mundo teatral, Sade conoce a Constance Quesnet, una actriz de cuarenta años con un hijo y sin marido. Pocos meses después se van a vivir juntos y ella permanecerá a su lado hasta el fin de sus días, convirtiéndose en el principal apoyo en los duros momentos de Sade.

El 22 de octubre de 1791 el teatro Molière lleva a escena una de sus obras El Conde Oxtiern o los efectos del libertinaje, estreno que se vio suspendido por altercados en su segunda representación. Se cree que ese mismo año se público clandestinamente Justine o las desgracias de la virtud y manda imprimir el Memorial de un ciudadano de París al rey de los franceses.

Sade se adhiere a los procesos revolucionarios, asistiendo a diversas celebraciones y actos. Fue presidente de sección, pero dimitió pronto debido a su cansancio, acabando con su paso por la política.
El 8 de diciembre de 1793 es detenido en su domicilio y conducido a la cárcel de las Maledonnettes, dónde es encerrado en las letrinas durante seis semanas por falta de espacio. Se cree que fue detenido por ser padre de hijos emigrados, también pudo haber una falsa denuncia que lo habría tachado de moderado. Paso por tres cárceles distintas hasta que finalmente llego a Picpus, a las afueras de París, dónde Constance podía visitarlo.


En el cénit del reinado del Terror, Sade contemplaba a la guillotina trabajar sin descanso, estando él mismo en la lista para la ejecución. Se cree que el 26 de julio de 1794 iba a ser guillotinado junto a otros 27 acusados, pero bien porque no lo encontraron o bien por intervención de Constace, escapó a su funesto destino siendo liberado al finalizar el periodo del Terror, el 15 de octubre de 1794.
Sade intentó vivir del teatro, estrenando algunas obras en Versalles y publicando más escritos entre los que destaca  Los crímenes del amor, pero nada le valió para no caer en la indigencia.
Sade y Constance vivieron en la miseria. Sade intentó ceder lo que le quedaba a su ex esposa a cambio de una renta anual, pero esta lo rechazo. Constance vendió su ropa para conseguir comida y Sade acabo mendigando.

Pronto comenzó a recibir ataques por sus novelas; Aline y Valcour fue considerada escandalosa y amoral, costándole la atribución de Justine que estaba siendo publicada de manera clandestina.

Edición de 1794 de Justine o las desgracias de la virtud.

El 6 de marzo de 1801 es detenido y encerrado sin juicio en Sainte-Pélagie por ser el autor de la infame obra Justine. Fue trasladado a Bicétre, institución mitad asilo mitad cárcel donde alienados mentales, mendigos, enfermos de sífilis, prostitutas y peligrosos criminales convivían en condiciones infrahumanas.
Pese a los esfuerzos de Constance para conseguir su liberación, fue su ex esposa con la ayuda de sus hijos quienes consiguieron que fuese trasladado al asilo mental de Charenton.

A Sade se le diagnostico en el momento de su ingreso demencia libertina.

jueves, 24 de enero de 2013

El Marqués Infame; infancia, matrimonio y escandalos


Donatien Alphonse François de Sade, más conocido como Marqués de Sade, nació en París el día 2 de junio del año 1740. Fue un filósofo y controvertido escritor francés, el cual, además de novelas, también escribió cuentos, ensayos y teatro.

Sus obras se caracterizan por sus personajes antihéroes, protagonistas de la más aberrante violencia y disertacion en las que justifican, mediante sofismas, sus actos.
El ateísmo radical junto a la descripción de actos de violencia extrema e inimaginable son los temas más recurrentes de sus obras, en los cuales prima el triunfo del vicio sobre la virtud.
Paso veintisiete años de su vida encerrado, durante diferentes etapas de la historia de Francia, desde la Revolución Francesa, donde figuro  en las listas de los condenados a la guillotina, al  Primer Imperio, pasando por tantas otras.

Durante su vida protagonizo grandes escándalos que traspasaron las fronteras de Francia y después de su muerte se convirtió en una especie de icono del vicio, siendo perseguido por innumerables leyendas sobre su comportamiento. Sus obras, por lo irreverentes y violentas, estuvieron incluidas en el índice de libros prohibidos de la Iglesia católica de la época.
Pasó los últimos años de su vida en el asilo mental de Charenton por su Justine, novela prohibida pero que circuló clandestinamente durante el siglo XIX y principios del XX sirviendo de inspiración a hombres como Flaubert, Dostoyevsky, Rimbaud o Apollinaire.
Para otros, su infame obra fue calificada como apología del crimen.


Su nombre pasó a la historia convertido en substantivo; desde 1834 la palabra “sadismo” aparece en el diccionario de varios idiomas para describir la propia excitación producida al cometer actos de crueldad sobre otra persona.


Sade; infancia, adolescencia y matrimonio

Sade fue el único hijo de Jean Batiste François Joseph de Sade y de Marie Eleonore de Maille de Carman, de sangre borbónica. La dinastía de los de Sade era una de las más antiguas de Provenza, remontándose a la época de Petrarca.
Sade nace en el Hôtel de Condé, propiedad de los príncipes de Condé, y allí pasará su primera infancia, pues su madre era dama de compañía de la princesa.
Fue bautizado en la iglesia de Saint-Sulpice de París.

Hôtel de Condé

Cuando Sade cuenta con 4 años de edad, su madre abandona el empleo de dama de compañía con el fin de poder acompañar a su marido en sus viajes.
Sade es enviado al castillo de Saumane, quedando a cargo de su abuela y sus tías paternas.
Un año después su tío, abad de Saint-Léger d’Ebreuil y libertino afamado, lo lleva consigo al monasterio benedictino de Saint-Léger para ocuparse de su educación.

En 1750 Sade vuelve a París e ingresa en el prestigioso colegio jesuita Louis-le-Grand.
Con solo 10 años era un gran aficionado a la lectura de libros sobre filosofía e historia además de los relatos de viajeros, que le permitían conocer las costumbres y culturas de otros países.
A la edad de 14 años ingresa en la academia militar y tiene su bautizo en el campo de batalla dos años más tarde, con el inicio de la Guerra de los Siete Años.
Sus extensas vivencias a tan temprana edad le servirán de inspiración para su obra Aline y Valcour o la novela filosófica, donde relata detalles de su infancia y adolescencia.

Cuando, en 1763, se pone fin a la guerra Sade es licenciado y regresa a su hogar, Lacoste.
Pese a que Sade había referido en alguna ocasión que solo se casaría por amor, finalmente cedió a las exigencias de su padre.
Con el beneplácito de los reyes el contrato matrimonial entre de Sade y Renèe Cordier de Montreuil, una noble bien posicionada, se firma en la iglesia de Saint-Roch, en París.

Renèe de Montreuil, marquesa de Sade

El matrimonio tendrá tres hijos: Louis Marie, Donatien Claude Armand y Madeleine Laure.


Sade y los escándalos que marcaron su vida

El matrimonio se traslada al castillo de Échaffars, en Normandía. Transcurridos los cinco primeros meses surge el primer incidente; en un viaje a París, Sade es arrestado y encarcelado en la fortaleza de Vincennes por orden del rey. Jamás se supo con exactitud lo que ocurrió, pero el caso parecía estar relacionado con varias jornadas de libertinaje desenfrenado y con un misterioso, y probablemente escandaloso, manuscrito.
Tras quince días en prisión la familia de su esposa se hace cargo de él y Sade retorna a Normandía con la orden de no abandonar la provincia sin autorización real.

Es un año más tarde, en 1764, cuando recibe un permiso del rey que le autoriza a permanecer en Paris durante tres meses, tiempo que dedico principalmente al teatro y a asumir posesión de su cargo de gobernador. La orden real de confinamiento es finalmente revocada.
A finales de ese mismo año el matrimonio se encuentra instalado en Paris, pero Sade comienza a tomar varias amantes y recurre con frecuencia a los servicios de prostitutas.
Se cree que Sade, en aquella época, todavía añoraba un matrimonio por amor.

Entre sus amantes hubo actrices y cortesanas muy cotizadas en la época, teniendo una aventura con Beauvoisin una de las cortesanas más deseadas. Sade abandona el domicilio conyugal y se instala con ella en Lacoste, dónde pasaran juntos unos meses.

Lacoste

Tras la muerte de su padre y el nacimiento de su primer hijo, Sade no renuncio a su vida licenciosa, es así como el 3 de abril de 1768 se produce el famoso escándalo de Arcueil.
Sade acude a la Place de les Victoires de París donde recurre a los servicios de una mujer llamada Rose Keller. La mujer confiesa más tarde las artimañas que utilizo Sade con el fin de llevarla a su casa de Arcueil, donde la flageló.
Sade es encarcelado por orden del rey, pasando en prisión siete meses.
El suceso traspaso las fronteras francesas y las declaraciones de la demandante lo mostraron como un noble disoluto.

El segundo gran escándalo de la vida de Sade, el caso de Marsella, ocurre en 1772.
Tras un encuentro con varias prostitutas, Sade es acusado de haberlas envenenado con la supuestamente afrodisiaca mosca española.
Tras un largo día en que se dieron múltiples practicas poco corrientes, dos de las jóvenes se encontraron indispuestas y pese a que el malestar disminuyo en cuestión de días, Sade fue condenado a muerte por envenenamiento, pena que no llego a cumplir ya que huyó a Italia, dónde se refugió hasta que el rey de Cerdeña y por orden expresa de Madame Montreuil, ordeno su encarcelamiento en el castillo de Miolans.


Consigue escapar cinco meses más tarde, probablemente con ayuda de su mujer que paso las fronteras disfrazada de hombre. Pasa los siguientes años evadido en Italia y posiblemente en España, pasando temporadas en su castillo de Lacoste.
Por ese entonces, su suegra y enemiga más encarnizada, obtuvo una lettre de cachet, que implicaba prisión incondicional para lograr su arresto.
Sade permanece prófugo durante muchos años, pero cuando es conocedor del delicado estado de salud de su madre decide regresar a París junto a su esposa y esa misma noche del 13 de febrero de 1777 es finalmente arrestado y encarcelado en la fortaleza de Vincennes.

Cuando en 1778 se reabre el caso de Marsella, quedando anulado por demostradas irregularidades, Sade lleva un año encerrado en Vincennes y allí permanecerá hasta ser liberado trece años después, tras la Revolución y la consecuente caída del Antiguo Régimen.

miércoles, 23 de enero de 2013

Quills


Título original: Quills

  
Año de estreno: 2000
Director: Philip Kaufman
Reparto:  Geoffrey Rush (Marqués de Sade), Kate Winslet (Madeleine LeClerc), Joaquin Phoenix (Abbe Coulmier), Michael Caine (Dr. Royer-Collard), Billie Withlaw (Madame LeClerc), Amelia Warner (Simone), Stephen Moyer (Prouix).


Francia, periodo Napoleónico. Unos de los más infames escritores de la época, el Marqués de Sade, es puesto en custodia en el asilo mental de Charenton.
El escritor trata de ganarse el favor del párroco que regenta el asilo a la vez que, con la ayuda de una lavandera llamada Madeleine, publica sus controvertidas obras.
Obras que llegan hasta las manos del mismísimo Napoleón que, escandalizado, envía a Charenton al Dr. Royer-Collard, un médico con métodos poco ortodoxos.
Este suceso podría acarrear el fin de Charenton y posiblemente del propio Marques.


El Marques de Sade es uno de esos curiosos personajes que la historia nos ha dejado.
Un hombre con tendencias lascivas e irreverentes que escandalizaron a la sociedad de su época por su marcada apología al sexo y las más perversas depravaciones del hombre.

Quills es una película que si bien no cae en lo lascivo sí que hace alarde de una ligera obscenidad, ofreciendo imágenes grotescas de violencia y sexo, sin ser explicito.
Es una cinta que ayuda a entender porque el Marqués de Sade terminó sus días en un asilo mental en dónde él mismo trataba de pulgar sus demonios a través de su escritura.
La cómplice del Marques, interpretado magistralmente por Geoffrey Rush, es una joven y no muy ingenua Madeleine, interpretada por Kate Winslet.
El triangulo lo cierra un atormentado Joaquin Phoenix que encarna al párroco Coulmier, quien se ve desbordado por las continuas provocaciones del Marques y por sus propios deseos incumplidos.


Tres  protagonistas que encarnan a la perfección los comportamientos de la sociedad, el Marques que hace alarde de su poder a través de sus palabras, Madeleine que encuentra en las obras de Sade un escape para su día a día y una razón para la bondad y el párroco Coulmier que pese a querer ser conservador, no puede dejar de escuchar a sus más oscuros deseos. Si a esto le añadimos un asilo mental dónde hay todo tipo de enfermos, Quills se convierte en una completa bomba de relojería dónde lo grotesco y la belleza se difuminan entre sí.

Madeleine, seducida por el Marqués pero enamorada del párroco.

Quills es un film opresivo, con ambientes lúgubres y escenas que consiguen estremecerte por su crudeza. La locura del Marques y su obsesión son la gran baza de esta película, volviéndola retorcida e inaguantable por momentos, pero dejando una crítica muy clara hacia el ser humano.
La película se centra mucho en las perversiones y los deseos que corrompen al ser humano, mostrándolas de manera natural e incluso llegando a normalizarlas. El deseo hacia lo que no se puede poseer, el poder que corrompe a los hombres y los cree por encima del bien y del mal, el sexo como elemento subyugante y la violencia como medio para conseguir cualquier fin.
El vestuario se adapta a todos y cada uno de sus personajes, siendo por lo general extraordinariamente dejado o incompleto, destacando el atuendo del Marques que deja en evidencia la posición que un día tuvo en la sociedad y en lo que se ha convertido.


Una cinta que nos permite adentrarnos en la cabeza de Sade con una claridad abrumadora, dejando al descubierto los secretos y deseos más vergonzosos del género humano uniéndolo todo con el hilo de dos de sus obras Justine y Los crímenes del amor.
Una cinta muy interesante pero que podía dañar a los espíritus más sensibles por su lenguaje y apología explicita de la violencia, los desnudos y el sexo.
Aún así una película bien realizada y que consigue algo extremadamente difícil, no caer en la vulgaridad.


"Yo no cree este mundo de locos, simplemente me limito a plasmarlo sobre el papel."

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Halloween 2012

Siento ir con tantísimo retraso respecto a los post, pero ponerme a prepararlos me cuesta bastante por que muchas veces, no se que contaros. Sé que quizás este post, de entrada, no parezca demasiado de época , pero lo cierto es que si lo es.

Halloween es una festividad que me apasiona y no podía dejarla pasar de largo, mucho menos cuando esto supone disfrazarse y actuar un poco, cosas que también me encantan.
Sin más preámbulos, paso a enseñaros mi disfraz de Halloween, que no podía ser otro que este:

Una toma con la decoración de la entrada.
El de la fotografia es Louis Antoine León de Saint-Just, un convencional.

Sí, me disfrace de Marie Antoinette...decapitada. Me apetecía mucho meterme en la piel de la última reina de Francia e imaginar como habría sido ella tras su escandalosa muerte; un fantasma inmortal vagando por los confines del mundo y mirando con nostalgia e ira al género humano que la condeno y asesino.

Es bien sabido que a Marie Antoinette le encantaban los dulces.
Aquí poso con uno de los pastelitos sangrientos que hice para la oscasión.

Qu'ils mangent de la brîoche!

Como veis, el disfraz en si no tiene demasiado trabajo, lo único que hubo que coser fue la falda, ya que el corsé y el encaje es algo que uso habitualmente. Lo cierto es que no quería una Marie Antoinette pomposa, ya que el disfraz la representa tras su muerte; por eso no veis ni grandes faldas ni voluminosas cabelleras.
En un principio pensé en ir de color negro, por el luto del rey Louis XVI, pero más tarde pensé en ir de blanco ya que cuando ella fue ejecutada este fue el color que se le permitió llevar.
La peluca fue, sin duda, lo que más trabajo me dio ya que tuve que domar sus rizos rebeldes y darle un aspecto más realista: la adición de las arañas es meramente un canto a los tocados de la época  por que no se como habría sido Marie Antoinette como fantasma, pero estoy segura que seria la elegancia y el detalle en persona.

Sí, me encanta asustar a la gente.

Mi hermana también se disfrazo de un personaje parisiense de época  el Fantasma de la Opera. Un disfraz sencillo, original y con mucho juego. ¡Ganó el premio a mejor Maquillaje! Comprenderéis por que si seguís leyendo.

El Ángel Enmascarado

Es el Fantasma de la Opera

El maquillaje que tanto tiempo y esfuerzo costo sacar adelante.


jueves, 18 de octubre de 2012

Paris: Quatrième Jour


Nuestro cuarto día en Paris fue intenso ya que era la última oportunidad que tendríamos de caminar por la ciudad durante todo el día, todo lo bueno se acaba y nuestro vuelo salía a las ocho de la tarde del día siguiente.
Se podría decir que nuestro último día en París giro bastante entorno a Víctor Hugo y su obra, ya que como fiel seguidora y amante de sus libros me hacía mucha ilusión visitar algunos escenarios que él retrato en sus novelas.

Place des Vosges

Maison de Victor Hugo

Lo primero que visitamos fue la Place des Vosges, un lugar hermoso que parece estar fuera del propio Paris y dónde se encuentra la Maison Victor Hugo, el hogar dónde vivió durante dieciséis años y que hoy en día es un museo consagrado al artista.
La verdad es que el lugar en sí no tiene mucho que ver y la visita se hace bastante rápido, pero a la vez es tan emocionante ser testigo de cómo se vivía en aquella época, que quizás, de todas las maravillas que vi en París, la casa de Víctor Hugo sea una en las que más emoción sentí; ver el escritorio en el que escribía, ver sus estanterías, el lugar donde dormía junto a todas sus obras recopiladas y el homenaje a sus grandes Miserables…espectacular, cada rincón de la casa, o al menos a mí me lo pareció.

Sala de la Maison Victor Hugo

"No sé si será leído por todo pero esta, desde luego, escrito para todos."

Chambre de Victor Hugo

Tras llevarme una desilusión con la librería del la Maison (¡Sólo tenían el primer tomo del Les Misérables! Es como ir a ver una película al cine y la corten a la mitad…) nos encaminamos hacia el Musée Carnavelet, un museo gratuito de la historia de Francia y Paris, muy recomendable si es la primera vez que estáis por la ciudad y queréis entender un poco mejor su historia.

Serment du Jeu de Paume

Reliquias de la Familia Real

Reliquias de Robespierre

El museo es bastante extenso, por lo que opté por ir a lo que realmente me interesaba: la Révolution Française. Allí se pueden ver recreaciones de la fortaleza de la Bastilla, picas revolucionarias, cuadros e incluso algunas reliquias de todas las personalidades de aquella época apasionante y convulsa.
Tras deleitarme con un poco de la historia sangrienta de Francia paseamos un poco por el barrio de Le Marais hasta llegar a la iglesia Saint-Paul-Saint-Louis, otro enclave Miserable.
La iglesia es pequeña pero preciosa tanto interior como exteriormente.

Saint-Paul-Saint-Louis

Nuestro estomago nos llevo a un supermercado para comprar algo de comer y después de caminar un poco más nos encontrábamos en el centro y, aprovechando el maravilloso día de sol, decidimos comer a orillas del Sena.
¡Que placer y que belleza! Fue la comida que más disfrute.


Tras recargar energías nos encaminamos hacia Notre-Dame donde estábamos a punto de cometer una temeridad: subir a sus torres…a pie. Esperamos unos minutos y pronto estuvimos dentro de un pasillo estrecho con escaleras desgastadas por el tiempo. El pasillo se cerraba más a medida que subíamos y las escaleras de caracol no ayudaban.
Resultado: llegue a la pasarela central de la catedral completamente mareada.
Cuando me recupere un poco de tan arduo esfuerzo pude disfrutar de las vistas que la Dama de Paris nos mostraba.


Paris a vol d'oiseau 

Después de las fotos y las sensaciones tocaba subir el último tramo, un tramo que no estaba demasiado convencida de subir, debido al mareo, pero que finalmente decidí realizar.
Esta vez me tomé las escaleras con más calma y llegue arriba de una sola pieza.
Y… ¡Gracias al cielo que hice el esfuerzo! Estar en lo alto de Notre-Dame, de esa Dama hecha a piedra y sangre, fue una de esas experiencias que por más que se quiera no se podrán olvidar. París a vol d’oiseau.
Después de subir más de cuatrocientos escalones y de pasar un mareo impresionante, puedo decir que subir a Notre-Dame es algo que debe hacerse si se va a Paris, porque la sensación de estar allí arriba, tan cerca del cielo, no puede expresarse con palabras.


Interior de Notre-Dame

Cuando descendimos de la torre visitamos el interior de la majestuosa catedral y más tarde repusimos fuerza para seguir con nuestra ruta.
Decidimos visitar algunas calles de Les Misérables, como por ejemplo la Rue Rambuteau, antigua Rue de la Chanvrerie, donde los chicos del ABC construyeron su barricada.
Todo un privilegio que nos permitió introducirnos en el Paris de verdad, en el Paris de los parisinos.



Y con ese buen sabor de boca nos dirigimos andando al hotel para pasar nuestra última noche soñando con la vie en rose

lunes, 15 de octubre de 2012

Paris: Troisième Jour


El tercer día nos pusimos en marcha a una hora bastante prudente y pronto estuvimos en las entrañas del Musée du Louvre. Cuando llegamos había bastante acumulación de gente haciendo cola, por lo que decidimos dar una vuelta y esperar a que fuera un poco más tarde para entrar.
Salimos fuera y vimos la pirámide y el palacio que da nombre al museo y pese a que llovía decidimos darnos una vueltecita por la Rue Rivoli, la cual está llena de tiendas para que los turistas pequen…y yo peque: compré un precioso busto de Marie Antoinette que prometo enseñar en la última entrada.

Carroussel du Louvre

Ladurée

Musée et Palais du Louvre

Ese día el cielo estaba bastante encapotado por lo que decidimos volver al Carroussel  y, sorpresa, la cola para entrar al museo había desaparecido, por lo que no nos lo pensamos dos veces y entramos.
Ir al Musée du Louvre con el tiempo justo es un sacrilegio, pero nosotros íbamos bastante justos, así que ya teníamos muy claro que no podíamos perdernos del museo. El Louvre es el museo más grande e impresionante en el que he estado y tal y como me temía; nos perdimos.
Pero no hay mal que por bien no venga, perdidos llegamos a los apartamentos de Napoleón III y así, de rebote, pudimos contemplar una de las partes del Louvre más fascinantes.

Apartamentos de Napoleón III

Ubicados de nuevo en nuestra ruta fuimos en busca de nuestras obras escogidas: la Venus de Milo, Atenea Niké, la Sala de las Cariátides y Diana en la parte de arte Griego. La victoria alada de Samotracia, que se encuentra dispuesta en lo alto de una escalera y Psique reanimada por el beso del Amor, una de las esculturas más perfectas jamás talladas por el hombre.

Venus de Milo

Psique reanimada por el beso del Amor

Victoria alada de Samotracia


La sala del siglo XIX dónde vi algunas de mis obras preferidas: Madame Récamier, la Gran Odalisca, el Juramento de los Horacios, las Sabinas, la Balsa de la Medusa, la muerte de Sandrapalo y el increíble canto a la libertad de Delacroix: La libertad guiando al pueblo.
Y, por supuesto, la Gioconda de Da Vinci.

Madame Récamier

La libertad guiando al pueblo

La Gioconda


Tras esa rápida visita al Louvre comimos algo rápido y proseguimos con nuestra ruta, cruzando los Jardins des Tuileries hasta llegar a la Place de la Concorde, antigua Place de la Revolution. Continuamos caminando por la Rue Royale hasta la iglesia de la Magdalena y más tarde hasta l’Arc de Triomphe.

Jardins des Tuileries

Place de la Concorde

Église de la Madeleine

Arc de Triomphe

Cogimos el metro y fuimos hasta Trócadero, desde donde se pueden sacar las fotos más espectaculares de la Tour Eiffel.
Tras sacar las fotos de rigor caminamos hasta los pies de la gran torre y en un banco descansamos nuestros pies de viajero, que ya comenzaban a sufrir estragos.
Cómo ya habíamos estado en Paris antes y habíamos subido a la torre decidimos verla solo desde abajo y guardar el precio de la entrada para poder ver algo que no hubiéramos visto. 

Place du Trócadero

¡Turista Feliz!

Tour Eiffel

Caminamos por todo el Champ de Mars hasta la escuela militar y después hasta la parada de metro que nos llevaría al último destino del día: la Opera Garnier.

Opera Garnier

Y allí, ante el gran edificio que inspiró a Gaston Leroux su Fantasma de la Opera, nos disponíamos a volver a nuestro hotel para tener un merecido descanso.