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jueves, 27 de diciembre de 2012

Les Misérables · 2012


Título original: Les Misérables


Año de estreno: 2012 (Actualmente en cines)
Director:  Tom Hopper
Reparto:  Hugh Jackman (Jean Valjean), Russell Crowe (Javert), Anne Hathaway (Fantine),Sacha Baron Cohen (Thénardier), Helena Bonham Carter (Mme. Thénardier), Amanda Seyfried (Cosette), Eddie Redmayne (Marius Pontmercy), Daniel Huttlestone (Gavroche), Aaron Tveit (Enjolras), Samantha Barks (Éponine).

Valjean y Javert, dos caras de una misma moneda.

En la Francia del siglo XIX, Jean Valjean, un hombre en libertad condicional, es perseguido por el incansable agente de policía Javert.
El encuentro con un Obispo cambiara los pasos del convicto y cuando este accede a cuidar a la hija de Fantine, Cosette, sus vidas cambiaran para siempre.

Fantine, el amor incondicional de una madre.

El día 25 de Diciembre, se estrenó la película  del año; Los Miserables.
Han sido ocho largos meses de espera pero por fin está en la gran pantalla la historia que ha cautivado a millones de personas a lo largo de los años.
A mí, la novela ya me conquisto en su día y desde entonces guardo un especial cariño y una enorme devoción a esta historia, ya que ha cambiado mi vida en muchos aspectos.

Pese al amor que profeso a esta increíble historia, debo confesar que soy muy crítica con todas sus adaptaciones, ya que amo tanto la novela original que Victor Hugo nos entregó que temo que pueda perderse la esencia de la historia y sus personajes. Después de ver muchas adaptaciones, de diferentes épocas y países, he llegado a la conclusión de que Los Miserables, por muy mal adaptados que estén, siempre serán Los Miserables.
Pues en ellos siempre se relatara la historia del género humano, los sueños y la dureza de la vida dictada por una sociedad injusta y llena de prejuicios.

Abaissé

Dicho esto debo decir que la película, como adaptación del famoso musical, es soberbia. He leído muchas malas críticas sobre la cinta, ya que para algunos es demasiado diferente al musical. Desde aquí rompo una lanza en contra; Los Miserables de Tom Hopper son una película, no se puede comparar con Los Miserables de Schönberg y Boubil, al igual que estos no se pueden comparar con Los Miserables que Victor Hugo retrató. 
Si comparamos la historia original con la del musical y la película veríamos que no se parecen en nada, pues adaptar algo tan grande es casi imposible.
Por lo tanto hay que mirar esta película como una adaptación más, sin compararla con nada que se haya visto o leído con anterioridad.
El libro nos adentra en la Francia de mediados de siglo y hace una crítica brutal hacia la sociedad ensalzando que el bien y el mal son muy relativos.
El musical se centra en lo espectacular de la música y de las voces de los actores y actrices, dejando en un segundo plano muchos matices que hacen de Los Miserables una historia épica. Y finalmente, la película, que busca la emoción inmediata de los espectadores, dando a las canciones conocidas por todos un nuevo mundo de matices y sentimientos; en ocasiones esperanzadores y otras veces crueles, recuperando los momentos más tristes y oscuros de la historia original.

La fotografía y decorados, pese a ser una de las bazas más espectaculares de la cinta, quedan en un segundo plano, otorgando máximo protagonismo a los personajes, con planos cerrados y en ocasiones fijos, convirtiendo una gran producción en una cinta intima, con un contacto directo con el espectador.
La expresividad de los personajes, sus sentimientos y padecimientos son el centro en el que se desarrolla la historia, desnudando a los personajes ante nuestros ojos, con una realidad que debe conseguir desarmaros en algún momento. Si no lo consigue es que sois insensibles a la fatalidad.

Monsieur et Madame Thénardier

Los Miserables no dan ni un momento de tregua. Las canciones se suceden, cada una de ellas con una orquestación asombrosa y algunos cambios musicales que hacen de las canciones más queridas por el gran público todo un nuevo fenómeno por descubrir. Las voces no son cuidadas ni espectaculares y precisamente eso dota de vida a la historia.
No esperéis encontrar grandes notas ni un poder vocal excesivo, para eso ya tenemos el musical. La película se centra en la emoción y pese a los quiebros en las voces de los personajes y los sollozos, las letras ganan en fuerza.
La cámara se mueve, fluctuando entre las calles de un Paris, en ocasiones oscuro y en ocasiones lleno de luz, como si ese detalle quisiera decirnos lo que viene a continuación. El vestuario es esplendido en todos los sentidos, otorgando colores muy definidos a cada personaje. El rojo para los convictos, los pecadores y los mártires. Los colores oscuros para aquellos que lo han perdido todo. Y los colores claros para aquellos que aún albergan en sí algo de esperanza.

Así, sin más preámbulos, paso a hacer una valoración de los actores principales:

Hugh Jackman interpreta a un memorable Jean Valjean.
Encontramos en el personaje todos y cada uno de sus temores y preocupaciones, añadiendo a la línea del musical algunos momentos claves del libro: como la llegada al convento o el sentimiento de gratitud que el personaje tiene hacia el Obispo de Digne. Un Valjean muy humano, lleno de incertidumbre e ira al principio y más relajado pero aún así intranquilo hacia el final. La voz de Jackman encaja bien con el personaje, eso sí, dejando su huella particular.
La canción que más me emociono fue Soliloquy, ya que pudimos ver el arrepentimiento del personaje y su determinación a cambiar de vida.
La que menos Bring Him Home, el himno de Valjean por excelencia, estuvo correcto pero yo esperaba que ese fuera uno de los momentos épicos de la película y una de las canciones más emocionantes, pero finalmente quedo muy atrás con respecto a otras canciones.

Russell Crowe interpreta a Javert.
Este personaje era el que más miedo me daba. Javert es un personaje difícil y peligroso ya que fácilmente puede cruzar la línea y convertirse en el malo, cosa que restaría mucho interés a su personaje, pues pasaría a ser un villano del montón. Si en algo se caracteriza Javert en su voluntad de hacer el bien a cualquier precio, sin ser capaz de apreciar cuando tiene el bien delante de él.
Por suerte, el Javert de Crowe no ha estigmatizado al personaje y ha estado en esa delgada línea entre el bien y el mal. La actuación de Crowe es sólida pero pierde en su calidad vocal y en las decisiones que toma a la hora de interpretar sus canciones. Stars y Javert’s Suicide, pese a ser dos de las canciones más fuertes del musical, con una orquestación impactante en ambas, quedan muy por debajo de sus posibilidades.
Para mi gusto Crowe no sabe matizar los altibajos de las canciones. Salva el tipo con una interpretación aceptable, haciendo que el personaje no desentone, pero volviéndolo poco memorable.
Para mí era muy difícil que Russel Crowe superara al gran Philip Quast y pese al miedo que me daba, puedo decir que Crowe no me decepciono del todo.

Un sueño que no se hizo realidad.

Anne Hathaway interpreta a una sufridora Fantine.
Para mi uno de los sobresalientes de la cinta. Anne otorga al personaje todo lo bueno, pero también todo lo malo. Su Fantine es una luchadora, recuperando a la heroína de Victor Hugo. No duda ni un instante en sacrificar todo lo que tiene; su medallón, su melena, sus dientes y su dignidad por su hija.
Las escenas en el muelle son sobrecogedoras y la crueldad con la que se relata su historia es desgarradora. I dreamed a dream, reposicionada, toma un cariz más autentico que en el musical, dejando entrever no la melancolía de Fantine sino la pérdida de sus esperanzas y su conocimiento de que nunca podrá salir del pozo en el que se encuentra. El himno de Fantine es uno de las escenas más fuertes, íntimas y desgarradoras de la película y su interpretación de esa mujer vendiendo su alma por una migaja de pan es soberbia, haciendo que mis ojos se llenaran de lágrimas desde el primer momento.
Otro momento álgido es la canción Come to Me, dónde por segunda vez, me hizo llorar de angustia y verdadera tristeza.


Eddie Redmayne interpreta al enamorado Marius Pontmercy.
Adore cada segundo que Eddie estuvo en pantalla, porque disipo otro de mis grandes miedos: que él fuera el único héroe de la historia.
Afortunadamente esta vez Marius estuvo en su papel y pese a que fuimos testigos de uno de sus actos heroicos del libro, no asumió el rol de líder de todo cuanto pasaba a su alrededor. Se limito a hacer de hombre enamorado e ilusionado cuando tocaba y de revolucionario destrozado cuando era hora.
Su Empty Chairs at Empty Tables es sublime y deja entrever la pena que tiene por sus compañeros sin convertirlo en tristeza máxima, pues Marius no es tan sentido como lo pintan en ocasiones.

Marius y Éponine, la historia de amor que nunca fue.

Amanda Seyfried encarna a una dulce Cosette.
El personaje menos querido ha tenido una buena defensora.
Dulce e inocente, pero también valiente y decidida. Amanda salva el personaje con su interpretación de mujer decidía a hacer lo que sea necesario con tal de estar junto a su amado. Su momento más emotivo es en Epilogue, en el que no puede soportar la tristeza de la perdida.

Samantha Barks interpreta a Éponine.
El papel le venía como anillo al dedo, pues ya se habían visto cara a cara en el teatro. Samantha nunca decepciona y una vez más ha sabido dar un giro de tuerca y se ha alejado de la Éponine del musical para traernos una Éponine más real y sensible.
Su voz es una de las más espectaculares del reparto y su interpretación es acertada, sin compadecerse de sí misma y aguantando el chaparrón.
Su momento estelar es en A Little fall of Rain, dónde se luce con una interpretación muy alejada de la tristeza del momento.

Marius y Cosette, el sueño es real.

Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter interpretan a los maquiavélicos Thénardier.
Podriamos definir a sus personajes como Burtonianos.
Exagerados, excéntricos y en ocasiones sobreactuados, confieren a la cinta la pizquita de humor y sátira grotesca. Ver a Baron Cohen interpretar a Thénardier es una delicia y Bonham Carter, pese a estar mucho a su sombra, no decepciona en sus escasas intervenciones.
La escena de Master of the House es bizarra, rebuscada y desentona con la tónica general de la película, por lo que cumple su cometido a la perfección.

Isabelle Allen y Daniel Huttlestone interpretan a los pequeños, tiernos y acuchables Cosette y Gavroche. La primera es toda ternura y confianza y el segundo es el pequeño gran chiquillo de la cara sucia. Ambos están muy bien en sus escenas. El pequeño Gavroche es tan travieso y especial como en el libro. Siempre ha sido el pequeño héroe de la historia y siempre lo será.

 El pequeño héroe del rostro sucio.

Aaron Tveit interpreta al bello pero terrible Enjolras.
Tenía todas las reservas posibles con este personaje, ya que es mi favorito y al que más abandonado y maltratado suelen tener, por eso temía que fuera relegado a un segundo plano. También tenía mis dudad sobre Aaron Tveit, pero me complace poder decir que es el Enjolras más acertado que he visto jamás y otro de los sobresalientes de la película.
Su actitud, la posición de su cuerpo y su manera de cantar su parte me han parecido simplemente perfectas. No he visto al actor en ningún momento y he sentido al personaje ahí, con su rostro serio, su firmeza y su preocupación características. Se le ha visto liderar y consolar a sus compañeros, quienes hacen todos y cada uno de ellos que el momento de la barricada sea completamente épico.
Un Enjolras autentico, real y muy humano. Una escena final llena de sentido, sacrificio y con un mensaje claro; morimos por la causa porque creemos en ella. Y con una muerte muy digna. No podría haber pedido nada más.

 Angelicalmente bello. Capaz de ser terrible.

Una película que hay que ver y amar tal y como es.
Centrándose en los sentimientos y en ese gran misterio que es el ser humano. 



"Amar a un semejante es como ver la faz de Dios."

martes, 18 de diciembre de 2012

Els Miserables


El sábado tenía una cita con Els Miserables en el Teatro de La Pasión de Olesa del Montserrat.
En primer lugar debo decir que Los Miserables es una historia muy difícil de llevar a escena, por su complejidad musical e interpretativa (¡Aun que a mí me encantaría interpretarla alguna vez!).


Creo que el simple hecho de pensar en llevar esta magnífica historia a un escenario ya es todo un reto para actores y equipos profesionales, por eso este musical tiene muchísimo mérito ya que ha sido representada por un grupo totalmente amateur, por lo tanto lo primero que debo hacer es felicitar a todo los actores, orquesta y equipo que lo ha hecho posible.

El Teatro de la Pasión es un escenario impresionante, por lo que llenar todo ese espacio me parecía algo sumamente difícil. Pero una vez el telón subió cada escenografía me encantó; unos decorados tan cuidados y un juego de luces perfecto hacían que te sintieras dentro de la historia y eso siempre es un placer. El vestuario, pese no ser muy correcto en ciertos personajes, estuvo a la altura de las circunstancias y hubo trajes realmente muy trabajados e incluso iguales a los de la producción londinense.
La orquesta me conquisto desde el minuto uno, ya que uno de los momentos más emocionantes de esta obra son los primeros acordes del prólogo. Hay que añadir además la adaptación de la obra al catalán, con letras igual de bonitas e intensas que en su versión inglesa, algo que deja patente el esfuerzo y trabajo realizado no sólo en el escenario sino fuera de él.

Los actores y actrices estuvieron muy correctos y los puntos álgidos del musical, como los solos y las escenas en la barricada, no perdieron fuerza. Había voces realmente impresionantes y aun que en ocasiones había fallos de sonido (¡Las cosas del directo!) se notaba que sabían exactamente lo que hacer, incluso algún actor subía el tono de voz para que se le pudiera escuchar sin micrófono.
Como suele sucederme, siempre hay alguien que me fascina y en esta ocasión ha sido Joan Gil quien interpretó a un brillante y excéntrico Thénardier.

¿Qué más podría decir? El público habló y el aplauso final consiguió levantar a todo el teatro de sus butacas.
Sin más volver a felicitar a todo el equipo por el trabajo realizado y por hacernos soñar una vez más con esta fantástica obra.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Adelantos de canciones de Les Misérables


¡Estoy que no quepo en mi de gozo!
Y es que después de mirar y remirar el teaser que nos ofreció Universal hace unos meses, por fin nos ha dejado escuchar algunos trozos de canciones. Como amante de Los Miserables, tanto en su versión escrita como musical, estaba ansiosa por ver como se desenvolvían loas actores y si de alguna manera me hacían sentir dentro de la historia. Y la verdad es que ha habido sorpresas muy gratas y otras decepcionantes.

Hugh Jackman, por lo poco que he visto y oído, ha hecho un trabajo enorme y eso se nota. Ha entendido el personaje a la perfección y ha sabido darle al Valjean del musical lo necesario para que sea un personaje de película entrañable. Vocalmente me gusta, no llega al nivel de otros, pero para esta versión me parece, ahora ya lo puedo decir con criterio, una buena elección.

Russell Crowe ha sido mi gran decepción. Javert, la nemesis de Valjean, tiene dos de las canciones más bonitas e intensas de toda la historia y pese a que no nos han dejado echarle el ojo, no creo que vaya a gustarme. No esperaba que Russell Crowe me gustase, ya que tenia que igualar al increíble Philip Quast, pero tampoco esperaba sentirme tan poco animada con respecto a su personaje, que debo decir que es, sin duda, uno de mis favoritos.

Anne Hathaway esta fantástica  Ha sabido captar toda la voluntad y la fuerza de Fantine y convertirlo en fragilidad y dolor. Pese a que no he escuchado ninguna canción entera, puedo decir que cada ver que escucho su I dreamed a dream se me saltan las lágrimas.
Sólo diré una cosa más, si el Universo fuera justo este año se llevaría un Oscar.

Y por último, el triangulo amoroso.
No tenia dudas sobre Eddie Redmayne ni sobre Samantha Barks, del primero no las tenia por que amo como actúa y sabia que iba a estar muy a la altura y de la segunda no as tenia por que la había escuchado cantar y sabia que comprendía al personaje y que iba a saber darle buenos matices.
La gran sorpresa fue Amanda Seyfried, que a parte de estar preciosa en la película  ha sabido captar a Cosette, que eso ya es decir mucho. Adoro el personaje por que de alguna manera representa las ilusiones de las mujeres de una manera tan dulce e inocente que no puedes evitar enternecerte.

En definitiva, estoy ansiosa porque llegue Navidad para poder ir al cine con mi caja de clinex y poder disfrutar del rey de los musicales, ahora en su versión inmortal.




"The work Song" - Hugh Jackman, Russell Crowe and Cast



"At the End of the Day" - Anne Hathaway and Cast




"Who am I?" - Hugh Jackman



"A heart full of love" - Eddie Redmayne and Amanda Seyfried



"On my Own" - Samantha Barks

jueves, 18 de octubre de 2012

Paris: Quatrième Jour


Nuestro cuarto día en Paris fue intenso ya que era la última oportunidad que tendríamos de caminar por la ciudad durante todo el día, todo lo bueno se acaba y nuestro vuelo salía a las ocho de la tarde del día siguiente.
Se podría decir que nuestro último día en París giro bastante entorno a Víctor Hugo y su obra, ya que como fiel seguidora y amante de sus libros me hacía mucha ilusión visitar algunos escenarios que él retrato en sus novelas.

Place des Vosges

Maison de Victor Hugo

Lo primero que visitamos fue la Place des Vosges, un lugar hermoso que parece estar fuera del propio Paris y dónde se encuentra la Maison Victor Hugo, el hogar dónde vivió durante dieciséis años y que hoy en día es un museo consagrado al artista.
La verdad es que el lugar en sí no tiene mucho que ver y la visita se hace bastante rápido, pero a la vez es tan emocionante ser testigo de cómo se vivía en aquella época, que quizás, de todas las maravillas que vi en París, la casa de Víctor Hugo sea una en las que más emoción sentí; ver el escritorio en el que escribía, ver sus estanterías, el lugar donde dormía junto a todas sus obras recopiladas y el homenaje a sus grandes Miserables…espectacular, cada rincón de la casa, o al menos a mí me lo pareció.

Sala de la Maison Victor Hugo

"No sé si será leído por todo pero esta, desde luego, escrito para todos."

Chambre de Victor Hugo

Tras llevarme una desilusión con la librería del la Maison (¡Sólo tenían el primer tomo del Les Misérables! Es como ir a ver una película al cine y la corten a la mitad…) nos encaminamos hacia el Musée Carnavelet, un museo gratuito de la historia de Francia y Paris, muy recomendable si es la primera vez que estáis por la ciudad y queréis entender un poco mejor su historia.

Serment du Jeu de Paume

Reliquias de la Familia Real

Reliquias de Robespierre

El museo es bastante extenso, por lo que opté por ir a lo que realmente me interesaba: la Révolution Française. Allí se pueden ver recreaciones de la fortaleza de la Bastilla, picas revolucionarias, cuadros e incluso algunas reliquias de todas las personalidades de aquella época apasionante y convulsa.
Tras deleitarme con un poco de la historia sangrienta de Francia paseamos un poco por el barrio de Le Marais hasta llegar a la iglesia Saint-Paul-Saint-Louis, otro enclave Miserable.
La iglesia es pequeña pero preciosa tanto interior como exteriormente.

Saint-Paul-Saint-Louis

Nuestro estomago nos llevo a un supermercado para comprar algo de comer y después de caminar un poco más nos encontrábamos en el centro y, aprovechando el maravilloso día de sol, decidimos comer a orillas del Sena.
¡Que placer y que belleza! Fue la comida que más disfrute.


Tras recargar energías nos encaminamos hacia Notre-Dame donde estábamos a punto de cometer una temeridad: subir a sus torres…a pie. Esperamos unos minutos y pronto estuvimos dentro de un pasillo estrecho con escaleras desgastadas por el tiempo. El pasillo se cerraba más a medida que subíamos y las escaleras de caracol no ayudaban.
Resultado: llegue a la pasarela central de la catedral completamente mareada.
Cuando me recupere un poco de tan arduo esfuerzo pude disfrutar de las vistas que la Dama de Paris nos mostraba.


Paris a vol d'oiseau 

Después de las fotos y las sensaciones tocaba subir el último tramo, un tramo que no estaba demasiado convencida de subir, debido al mareo, pero que finalmente decidí realizar.
Esta vez me tomé las escaleras con más calma y llegue arriba de una sola pieza.
Y… ¡Gracias al cielo que hice el esfuerzo! Estar en lo alto de Notre-Dame, de esa Dama hecha a piedra y sangre, fue una de esas experiencias que por más que se quiera no se podrán olvidar. París a vol d’oiseau.
Después de subir más de cuatrocientos escalones y de pasar un mareo impresionante, puedo decir que subir a Notre-Dame es algo que debe hacerse si se va a Paris, porque la sensación de estar allí arriba, tan cerca del cielo, no puede expresarse con palabras.


Interior de Notre-Dame

Cuando descendimos de la torre visitamos el interior de la majestuosa catedral y más tarde repusimos fuerza para seguir con nuestra ruta.
Decidimos visitar algunas calles de Les Misérables, como por ejemplo la Rue Rambuteau, antigua Rue de la Chanvrerie, donde los chicos del ABC construyeron su barricada.
Todo un privilegio que nos permitió introducirnos en el Paris de verdad, en el Paris de los parisinos.



Y con ese buen sabor de boca nos dirigimos andando al hotel para pasar nuestra última noche soñando con la vie en rose

martes, 2 de octubre de 2012

Paris: Premier Jour


Nuestro vuelo salía del aeropuerto de Barcelona-El Prat a las 6:20 de la mañana, por lo que podéis imaginar el madrugón. Nuestro destino era el aeropuerto de Beauvais-Tille, a las afueras de la ciudad de Paris. Quien dice afueras, dice una hora y pico de viaje en autobús.
Por lo que, primera recomendación, si tenéis pensado ir a Paris gastad un poco más en el billete de avión y aterrizad en el aeropuerto de Orly o Charles de Gaulle ya que, lo que no gastéis en billete de avión, lo gastareis en billete de autobús.
El nublado cielo parisino

Tras aterrizar en las frías tierras francesas, pagar el abusivo precio de 15 euros por un recorrido en bus de sólo ida y además quedarnos retenidos durante cerca de tres horas, las cuales me sirvieron para disfrutar de un sueñecito reparador, avistamos la maravillosa ciudad de Paris.
El autobús nos dejaba en Porte Maillot, algo lejos del centro, pero una vez se llega a Paris comienza la aventura así que el primer paso era llegar al hotel y rezar por que nuestra habitación estuviera lista para poder descargar allí el lastre del viajero: las maletas.
Nuestro hotel se encontraba en el 3eme Arrondisment, en el Marais, por lo que tomamos la línea 1 de Metro que recorre todo el centro. Esta no era la primera vez que estaba en Paris y lo cierto es que tenia cierto pánico al transporte público ya que lo recordaba bastante estresante, pero esta vez me ha sorprendido muy gratamente y exceptuando las horas puntas y los largos pasillos, es la manera más cómoda y rápida de atravesar Paris.

Llegamos a nuestro hotel y se nos recibió con la amabilidad esperada, algo que ni tan siquiera importo ya que tenían nuestra habitación lista y pudimos subir inmediatamente a dejar nuestro equipaje.
Ya en la calle con la mochila a cuestas y el mapa en la mano pusimos rumbo al centro.
El primer día, al llegar cansados, pensamos en hacer algo ligero y que no requiriera mucha atención, ya que el sueño y el cansancio eran patentes. Nuestro primer destino fue Place de la Bastille, la cual quedaba cerca del hotel y donde se encontraba la línea 1 de Metro.

Colonne de Juillet, Place de la Bastille

Bajamos en Châtelet y allí estaba, la imponente Cité dándonos la bienvenida.
Hicimos lo propio y dimos una vueltecita para contemplar a la primera dama de Paris, Notre Dame, con su imponente fachada y esa elegancia que pocas catedrales consiguen transmitir con tanta intensidad. También pudimos ver la Conciergerie y el Palais de Justice. Debido al cansancio y pese a morir de ganas, aplace ambas visitas para los días venideros para poder disfrutarlas al máximo.


Notre Dame de Paris

Pusimos rumbo al Quartier Latin y paseamos por sus encantadoras callecitas.
Aprovechando que estábamos al otro lado del Sena decidimos ver lo que nos quedaba más apartado y que, casualmente, era lo más ligero. Caminamos por el Boulevard Saint-Michel hasta llegar a la actual Place Edmund Rostand y allí llego la primera vena fan: esa plaza antiguamente se llamaba Place Saint-Michel y es dónde Victor Hugo localizo el Café Musain, el lugar de reunión de Les Amis de l’ABC. Como buenos seguidores comimos en el McDonald’s de la plaza, al cual bautice cariñosamente McMusain.




Jardins de Luxembourg

Tras reponer fuerzas visitamos los Jardins du Luxembourg, otro enclave idílico de Les Misérables de Victor Hugo. El jardín es uno de los lugares que más ansiaba visitar y desde luego no me decepciono, ya habían caído las primeras hojas otoñales y el parque estaba teñido de colores dorados y marrones que contrastaban con la viveza de las flores que se hallaban frente al palacio. Maravillados ante tanta belleza nos dirigimos al Panthéon, el lugar dedicado a los grandes hombres y mujeres de la patria.



Le Panthéon

El Panthéon impresiona por su línea clásica y por su tamaño además de por su belleza.
Su interior es todo un canto a las letras, el derecho y la ciencia; entre los que cabe destacar el Pendule de Foucault y la escultura dedicada a la Convención Nacional.
Tras visitar toda la planta superior descendimos a la cripta, dónde se encuentran enterradas algunas personas ilustres como Pierre y Marie Curie, Alexandre Dumas, Voltaire, Rousseau o Víctor Hugo.


Con la apacible visita a la tumba de mi escritor favorito y pese a ser solo las seis de la tarde, decidimos poner rumbo al hotel y hacer lo que más nos apetecía en ese momento: descansar, ya que para el día siguiente tenía preparado algo realmente maravilloso…

lunes, 24 de septiembre de 2012

martes, 31 de julio de 2012

1830 y la moda


Los años que van desde 1830 hasta 1839 son los grandes olvidados de la moda del siglo XIX y es que es cierto que la moda romántica, o isabelina como se la conoció en España, es cuanto menos, especial. 

La moda de este período podría definirse con la palabra “exageración”; grandes mangas, cinturas imposibles, busto redondeado, peinados de jirafa y sombreros enormes.
Sin embargo, y aun que pueda parecer extraño, esta moda es una de las que más me gusta. Quizás sea por su excentricidad o por el simple hecho de conocer como esas damas tan elegantes se las apañaban entre tantos y tantos metros de tela.

Una dama lista para pasear por las calles.

La moda de 1830 se caracteriza por la amplitud, rompiendo con la figura lineal que se había impuesto hasta bien entrado el año 1820. 1830 dispara el volumen en los hombros y en las caderas, siendo el predecesor del estilo crinolina, que comenzara a hacer su aparición allá por 1840. Los peinados y sombreros elaborados ponen la guinda a este pastel de telas.

El romanticismo en el arte tuvo una influencia directa a la hora de vestir; si en el arte se buscaba la exaltación de los sentimientos en los atuendos se buscaba precisamente esa misma primera sensación.

Un traje de mascarada.

El traje_________________________________________________________________

Ropa interior de la época.
En 1830 estaban en boga las mangas gigot y las faldas con volumen, conseguidas a base de superponer enaguas,  buscando la menudez de la cintura. Los volúmenes ayudaban al corsé a cumplir su cometido, rechazando así la moda imperio, que elimino las curvas femeninas. En este periodo los largos de los trajes se acortaron a la altura de los tobillos más o menos hasta 1835 cuando la altura volvió a fijarse a ras de suelo.
Las telas rígidas y los brocados volvieron a ponerse de moda, llegando incluso a reciclarse vestidos del pasado siglo XVIII.

Debido a la estructura que los trajes adquirían en la zona de los hombros se pusieron de moda las pelerinas, cuyo cometido era cubrir los hombros y el pecho durante el día en los trajes con escotes amplios.


El escote barco era común en la época, para así dar sensación de anchura en pecho y hombros.

Corsé de la época.

Los trajes de día tenían escotes altos o cerrados, con mangas gigot largas y más abullonadas en la parte alta del brazo para así facilitar los quehaceres. Los materiales solían ser rígidos, de colores generalmente oscuros ,salvo en verano, y con estampados sencillos.

Escena cotidiana.



Traje de día, típico de las grisetas. / Traje de día en tono claro.
                                        
Traje de día de verano. 

Traje de día (se habría llevado con pelerina.)


Sombrero (Bonnet) de la época.

Los trajes de noche, por el contrario, tenían escotes amplios y mangas cortas abullonadas sobre los hombros. Los guantes eran muy comunes y se llevaban a la altura del codo. 
Los materiales solían ser más ligeros, de colores claros y estampados finos y elegantes. 
La pasamanería o cualquier tipo de accesorio se llevaban en el bajo de la falda.

Traje de noche de la primera mitad de 1830. / Traje de noche de la segunda mitad de 1830.


Traje de noche de manga francesa.  

                                                             Vestido de novia de la época.


El calzado era plano y de punta cuadrada. Los materiales con los que se fabricaba solían ser: piel, para el calzado diurno y satén, para el calzado de noche. 
Las botas bajas eran comunes en invierno.




El cabello________________________________________________________________

En los años de 1830 el peinado más común era con la raya en medio, con elaborados recogidos con rizos o trenzas, tanto a los lados de la cabeza como en la coronilla. 
El flequillo, aun que poco común, se llevaba por encima de la ceja y con una forma ligeramente redondeada.
El peinado más usado en la época.

Los adornos de cabello se usaban mucho y como en los trajes se buscaba el exceso con tocados grandes y recargados. También eran muy comunes los  turbantes.

Peinado recogido sobre la coronilla. 

Peinado con  rizos.