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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Halloween 2012

Siento ir con tantísimo retraso respecto a los post, pero ponerme a prepararlos me cuesta bastante por que muchas veces, no se que contaros. Sé que quizás este post, de entrada, no parezca demasiado de época , pero lo cierto es que si lo es.

Halloween es una festividad que me apasiona y no podía dejarla pasar de largo, mucho menos cuando esto supone disfrazarse y actuar un poco, cosas que también me encantan.
Sin más preámbulos, paso a enseñaros mi disfraz de Halloween, que no podía ser otro que este:

Una toma con la decoración de la entrada.
El de la fotografia es Louis Antoine León de Saint-Just, un convencional.

Sí, me disfrace de Marie Antoinette...decapitada. Me apetecía mucho meterme en la piel de la última reina de Francia e imaginar como habría sido ella tras su escandalosa muerte; un fantasma inmortal vagando por los confines del mundo y mirando con nostalgia e ira al género humano que la condeno y asesino.

Es bien sabido que a Marie Antoinette le encantaban los dulces.
Aquí poso con uno de los pastelitos sangrientos que hice para la oscasión.

Qu'ils mangent de la brîoche!

Como veis, el disfraz en si no tiene demasiado trabajo, lo único que hubo que coser fue la falda, ya que el corsé y el encaje es algo que uso habitualmente. Lo cierto es que no quería una Marie Antoinette pomposa, ya que el disfraz la representa tras su muerte; por eso no veis ni grandes faldas ni voluminosas cabelleras.
En un principio pensé en ir de color negro, por el luto del rey Louis XVI, pero más tarde pensé en ir de blanco ya que cuando ella fue ejecutada este fue el color que se le permitió llevar.
La peluca fue, sin duda, lo que más trabajo me dio ya que tuve que domar sus rizos rebeldes y darle un aspecto más realista: la adición de las arañas es meramente un canto a los tocados de la época  por que no se como habría sido Marie Antoinette como fantasma, pero estoy segura que seria la elegancia y el detalle en persona.

Sí, me encanta asustar a la gente.

Mi hermana también se disfrazo de un personaje parisiense de época  el Fantasma de la Opera. Un disfraz sencillo, original y con mucho juego. ¡Ganó el premio a mejor Maquillaje! Comprenderéis por que si seguís leyendo.

El Ángel Enmascarado

Es el Fantasma de la Opera

El maquillaje que tanto tiempo y esfuerzo costo sacar adelante.


jueves, 18 de octubre de 2012

Paris: Quatrième Jour


Nuestro cuarto día en Paris fue intenso ya que era la última oportunidad que tendríamos de caminar por la ciudad durante todo el día, todo lo bueno se acaba y nuestro vuelo salía a las ocho de la tarde del día siguiente.
Se podría decir que nuestro último día en París giro bastante entorno a Víctor Hugo y su obra, ya que como fiel seguidora y amante de sus libros me hacía mucha ilusión visitar algunos escenarios que él retrato en sus novelas.

Place des Vosges

Maison de Victor Hugo

Lo primero que visitamos fue la Place des Vosges, un lugar hermoso que parece estar fuera del propio Paris y dónde se encuentra la Maison Victor Hugo, el hogar dónde vivió durante dieciséis años y que hoy en día es un museo consagrado al artista.
La verdad es que el lugar en sí no tiene mucho que ver y la visita se hace bastante rápido, pero a la vez es tan emocionante ser testigo de cómo se vivía en aquella época, que quizás, de todas las maravillas que vi en París, la casa de Víctor Hugo sea una en las que más emoción sentí; ver el escritorio en el que escribía, ver sus estanterías, el lugar donde dormía junto a todas sus obras recopiladas y el homenaje a sus grandes Miserables…espectacular, cada rincón de la casa, o al menos a mí me lo pareció.

Sala de la Maison Victor Hugo

"No sé si será leído por todo pero esta, desde luego, escrito para todos."

Chambre de Victor Hugo

Tras llevarme una desilusión con la librería del la Maison (¡Sólo tenían el primer tomo del Les Misérables! Es como ir a ver una película al cine y la corten a la mitad…) nos encaminamos hacia el Musée Carnavelet, un museo gratuito de la historia de Francia y Paris, muy recomendable si es la primera vez que estáis por la ciudad y queréis entender un poco mejor su historia.

Serment du Jeu de Paume

Reliquias de la Familia Real

Reliquias de Robespierre

El museo es bastante extenso, por lo que opté por ir a lo que realmente me interesaba: la Révolution Française. Allí se pueden ver recreaciones de la fortaleza de la Bastilla, picas revolucionarias, cuadros e incluso algunas reliquias de todas las personalidades de aquella época apasionante y convulsa.
Tras deleitarme con un poco de la historia sangrienta de Francia paseamos un poco por el barrio de Le Marais hasta llegar a la iglesia Saint-Paul-Saint-Louis, otro enclave Miserable.
La iglesia es pequeña pero preciosa tanto interior como exteriormente.

Saint-Paul-Saint-Louis

Nuestro estomago nos llevo a un supermercado para comprar algo de comer y después de caminar un poco más nos encontrábamos en el centro y, aprovechando el maravilloso día de sol, decidimos comer a orillas del Sena.
¡Que placer y que belleza! Fue la comida que más disfrute.


Tras recargar energías nos encaminamos hacia Notre-Dame donde estábamos a punto de cometer una temeridad: subir a sus torres…a pie. Esperamos unos minutos y pronto estuvimos dentro de un pasillo estrecho con escaleras desgastadas por el tiempo. El pasillo se cerraba más a medida que subíamos y las escaleras de caracol no ayudaban.
Resultado: llegue a la pasarela central de la catedral completamente mareada.
Cuando me recupere un poco de tan arduo esfuerzo pude disfrutar de las vistas que la Dama de Paris nos mostraba.


Paris a vol d'oiseau 

Después de las fotos y las sensaciones tocaba subir el último tramo, un tramo que no estaba demasiado convencida de subir, debido al mareo, pero que finalmente decidí realizar.
Esta vez me tomé las escaleras con más calma y llegue arriba de una sola pieza.
Y… ¡Gracias al cielo que hice el esfuerzo! Estar en lo alto de Notre-Dame, de esa Dama hecha a piedra y sangre, fue una de esas experiencias que por más que se quiera no se podrán olvidar. París a vol d’oiseau.
Después de subir más de cuatrocientos escalones y de pasar un mareo impresionante, puedo decir que subir a Notre-Dame es algo que debe hacerse si se va a Paris, porque la sensación de estar allí arriba, tan cerca del cielo, no puede expresarse con palabras.


Interior de Notre-Dame

Cuando descendimos de la torre visitamos el interior de la majestuosa catedral y más tarde repusimos fuerza para seguir con nuestra ruta.
Decidimos visitar algunas calles de Les Misérables, como por ejemplo la Rue Rambuteau, antigua Rue de la Chanvrerie, donde los chicos del ABC construyeron su barricada.
Todo un privilegio que nos permitió introducirnos en el Paris de verdad, en el Paris de los parisinos.



Y con ese buen sabor de boca nos dirigimos andando al hotel para pasar nuestra última noche soñando con la vie en rose

jueves, 4 de octubre de 2012

Paris: Deuxième Jour


Nuestro segundo día en Paris amaneció nublado y aun que el cielo amenazaba con llover nos fuimos a la aventura. Tomamos el RER en Gare d’Austerlitz y pusimos rumbo al Château de Versailles, un lugar con el que llevaba soñando algún tiempo.
El viaje fue lento, entre 35-40 minutos, pero no por ello desagradable; pudimos descansar e ilusionarnos por lo que estábamos a punto de descubrir.

Porte Royale

Château de Versailles

Château de Versailles

Cuando llegamos allí no tuvimos más que seguir a la marabunta de gente para estar ante el impresionante palacio. Tuvimos que hacer un par de colas: una para comprar las entradas y otra para pasar el control y por fin estuvimos dentro. El precio incluye audioguía por lo que puedes enterarte de todo lo que te rodea. La primera parte consta de un poco de la historia del palacio y los reyes que vivieron en él, es muy interesante e informativo sobre todo si nunca has leído nada sobre el lugar, pero lo más asombroso nos espera en la segunda planta.
Allí es donde verdaderamente empieza la magia.

Salle d'Hércules

Visitamos algunas salas del palacio que antaño servían como lugar de reunión, quizás las más famosas e impresionantes sean la sala de Hércules y la sala de Venus. Después de caminar por las dependencias del palacio llegamos a la antecámara de la Galería de los Espejos, una de las estancias más bellas que mis ojos han tenido el honor de contemplar.
Galerie des Glaces

Después se nos muestran la antecámara y la habitación de Monsieur Le Roi y más adelante las dependencias de Madame La Reine, dónde podemos visitar la habitación de Marie Antoinette, que según se dice esta tal y como ella la dejo cuando abandono Versalles para nunca más volver.

Chambre du Roi

Chambre de la Reine


Por suerte, nosotros aún no teníamos que irnos y dado que los revolucionarios parecían estar en calma proseguimos tras comer, a un precio excesivo, eso sí.
La tarde la dedicamos a los jardines, por los que andamos un poquito pese a la lluvia. Caminamos hasta el Grand Trianon para maravillarnos con sus salas llenas de color y su exposición sobre las Damas que lo habían usado alguna vez y después llego otro de los momentos clave del día: la visita al Petit Trianon, dónde podemos ver la recreación de una cocina y las habitaciones más intimas de la reina Marie Antoinette.

Grand Trianon et Petit Trianon

Chambre de Marie Antoinette au Petit Trianon

Marie Antoinette par Vignee-Lebrun

Cuando salimos del Petit Trianon había comenzado a llover ligeramente, pero aún así decidimos visitar el Templo del Amor y el Dominio.
¡Oh, porvenir! Llegamos al Dominio y comenzó a diluviar.
Pero el lugar era tan hermoso que la lluvia no pudo hacer más que mejorarlo. Sentados en un banco a cubierto descansamos nuestros cansados pies de viajeros y observamos maravillados la maravilla que es el Dominio y la de aventuras y risas que un día debieron oírse allí.

L'Humeau de la Reine

Cuando escampo nos pusimos en camino y volvimos al palacio, en cuya salida esperaba un precioso arco iris que ponía la guinda a tan perfecto día.

L'Arc en Ciel

domingo, 23 de septiembre de 2012

Château de Versailles: Louis XVI et après la Revolution


Durante el reinado de Louis XVI se llevaron a cabo algunas remodelaciones pero ninguna construcción prominente.

Marie Antoinette et Louis XVI de France

En el Humeau de la Reine se construyó el Belvedere y el Templo del Amor. También se llevó a cabo la redecoración del Teatro de la Reina, construido en 1779.

Belvedere

Temple de l'Amour

Versalles vivió la época dorada de la Francia de los Borbones, pero también vivió su destrucción. En 1789 el palacio fue tomado por el pueblo y la familia real fue obligada a trasladarse a Paris. Versalles quedo vacio hasta que en 1792, tras la caída de la monarquía, fue saqueado.
Durante la época del primer imperio, Bonaparte pensó en transformarlo en su palacio imperial, pero la idea fue desechada y Versalles no volvería a ser utilizado hasta el retorno de la monarquía, pero aún así, Versalles solo fue utilizado de forma episódica.

Aún así, se vivirían en Versalles alguno de los momentos clave de la historia: en 1870 sirvio de cuartel general al ejército prusiano durante el asedio de Paris, fue un refugio durante la Comuna y el centro de las elecciones presidenciales durante la III y IV República.
En Versalles también se firmó el tratado del mismo nombre que pondría fin a la Primera Guerra Mundial.
Estados Generales de 1789 en Versalles

Firma del Tratado de Versalles, 1919

Actualmente Versalles es un palacio nacional puesto al servicio de la República y está abierto al público para que, aun que de manera lejana, se pueda contemplar la época más dorada de la Francia monárquica.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Château de Versailles: Au temps de Louis XV


Con la muerte del rey Sol y debido a la corta edad del delfín, Louis XV, el regente Felipe de Orleans volvió a Paris y se instalo junto a la Corte en las Tullerias. Durante los años que duró la regencia intentó, sin éxito, demoler Versalles.

Grand Trianon

Petit Trianon 

En el año 1722 Louis XV contaba con 12 años y decidió volver a Versalles, instalándose en los departamentos de Louis XIV. El nuevo soberano quiso respetar las tradiciones de Versalles, pero el tiempo de las obras faraónicas había terminado y con él la época brillante del reinado del rey Sol. Louis XV no sentía un especial interés en Versalles y siempre que se encontraba en el palacio se refugiaba en los pequeños áticos y departamentos; aun que la mayor parte del tiempo lo pasaba en el Grand Trianon o directamente en otros palacios como el de Fontainebleu.

Louis XV

Durante el reinado de Louis XV el palacio fue reformado, pero mínimamente. Se construyó el salón de Hércules y el Petit Trianon y se transformaron los departamentos reales. Hubo durante esta etapa otras obras que consistieron básicamente en redecorar y remodelar ciertas estancias.

Salón de Hércules

Cámara de la Reina (con la decoración de Marie Antoinette)

En los últimos años de Louis XV se construyó la Sala de Espectáculos, llamada Opera Real, destruyendo así la pequeña e incómoda sala que Louis XIV había creado. La sala que albergaría la Opera Real se inauguraría años después con motivo de la boda del Delfín, futuro Louis XVI con Marie Antoinette. El recinto del palacio, pese haberse destruido muchas de las edificaciones de Louis XIV, se vio mejorado durante el reinado de Louis XV con la edificación del Pabellón Francés y de la redecoración de los jardines.

Ópera Real

Al término del Antiguo Régimen, Versalles era la residencia real más lujosa e impactante de toda Europa.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Marie Thérèse Louise de Savoie, princesse de Lamballe


Marie Thérèse Louise de Savoie-Carignan nació en Turín el 8 de septiembre de 1749.       Hija de Luis Victor de Saboya-Carignan, príncipe de Carignan, y de Cristina Enriqueta Hesse-Reinfels-Rothenburg, ostento desde el momento de su nacimiento el tratamiento de Su Alteza Serenisima.
Marie Thérèse Louise de Savoie-Carignan

Se crió en Turín y fue educada en un régimen riguroso y muy estricto. Era una joven dulce, piadosa y prudente cuando el Duque de Penthiève la escogió como esposa de su hijo Luis Alejandro de Borbón, príncipe de Lamballe.
Marie Thérèse se casó con el príncipe de Lamballe en 1767, como última esperanza para que este encauzara su disipada vida. El matrimonio no tardó en hacer aguas y Marie Thérèse nunca llegó a conocer la felicidad durante los años que duró su matrimonio. El príncipe retomo sus excesos y abandonó a su esposa, quien busco consuelo en su suegro.

En 1768, cuando Marie Thérèse contaba con 19 años, su marido falleció a causa de una enfermedad venera, causada por las relaciones homosexuales que el príncipe había mantenido a lo largo de su vida.
Desde el momento en que su marido falleció, la princesa de Lamballe vivió con su suegro y juntos se dedicaron a diversas obras de caridad. 
Fruto de esta relación nació Luis Juan Alejandro de Borbón, su único hijo.
Marie Thérèse Louise de Savoie-Carignan poco antes de instalarse en la Corte

Fue con la llegada de Marie Antoinette a la Corte cuando Marie Thérèse y la delfina se conocieron. Para cuando Marie Antoinette subió al trono en 1774 ya eran amigas intimas, pero la relación se deterioro poco a poco, ya que mientras la princesa de Lamballe seguía manteniendo su carácter piadoso y recogido, la reina fue volviéndose cada vez más frívola.
Pese al deterioro de la relación inicial, Marie Antoinette nombró a la princesa de Lamballe superintendente de su palacio, cargo que acarreaba planificar las diversiones de la reina.
La reina se dio cuenta rápidamente de que la princesa de Lamballe era excesivamente formal y sus actividades tendían a aburrirla, por lo que Marie Antoinette la substituyo pronto por la Duquesa de Polignac, quien tenia un carácter más insolente y descarado.
Lejos de enfadarse por el abandono repentino de su amistad, la princesa de Lamballe aceptó la nueva condición de la Duquesa de Polignac y se marchó al campo, dónde reemprendio sus actividades caritativas.

La princesa de Lamballe con el famoso Coiffure Pouff.

En 1789, ya con el pensamiento revolucionario en auge, Marie Antoinette pareció tomar consciencia de la situación y se acercó de nuevo a la princesa de Lamballe, quien tenia un carácter más prudente. La amistad fue haciéndose cada vez más solida, por lo que la Duquesa de Polignac se vio pronto relegada de su puesto de favorita y abandono Versalles y a la reina.
Cuando la familia real se vio forzada a regresar a Paris, la princesa de Lamballe los acompañó, viviendo con ellos hasta la fuga de Varennes, dónde ella logró escapar a Inglaterra.

Durante el tiempo que la reina y la princesa de Lamballe vivieron separadas intercambiaban cartas con asiduidad, dónde quedaba patente la verdadera amistad existente entre ellas.
Las cartas fueron tomando un cariz más serio a medida que la Revolución avanzaba y la reina, deseosa de mantener a la princesa de Lamballe lejos de Paris, le pedía que no regresara.

La princesa de Lamballe en sus últimos años en Versalles.

Pero algo sucedió. Un día, la princesa de Lamballe recibió una misiva corta de Marie Antoinette en la cual le decía: Ven a mi enseguida, corro gran peligro.
La princesa de Lamballe regreso a Paris de inmediato, para comprender más tarde que la nota era en realidad un falsificación, una trampa para hacerla regresar a Paris, probablemente urdida por el duque de Orleans, quien seria benefactor de su riqueza después de su muerte.

El 10 de agosto de 1792 la muchedumbre invadió el palacio de las Tullerias y la princesa, junto a la familia real, fue conducida a la Asamblea Nacional. Ese mismo dia se produjo el destronamiento de los reyes. El grupo al completo fue conducido al Temple, para ser separados diez días después; esa fue la última vez que ambas amigas se vieron.
La princesa de Lamballe fue conducida a la prisión de La Forcé.
La muerte de la princesa de Lamballe.

Marie Thérèse, princesa de Lamballe, fue una de las victimas de las Masacres de Septiembre, que tuvieron lugar entre el 2 y el 3 de septiembre de 1792. Sus verdugos se encarnizaron con su cuerpo y con lo que representaba: la princesa fue decapitada y su cuerpo fue sometido a múltiples vejaciones. Su cabeza, peinada y maquillada, fue puesta en la punta de una pica y paseada por todo Paris hasta llegar a la prisión del Temple, dónde se requirió la presencia de Marie Antoinette.
La reina nunca llegó a ver lo que sucedia en el exterior, pero cuando esta pregunto el por que  de tanto alboroto su vedugo le respondió: Es la cabeza de Madame de Lamballe que han querido venir a mostraros. 
Marie Antoinette se desplomo en el acto y se dice que esa fue la única vez que perdió sus fuerzas. 
Grabado de la época que muestran a la turba frente al Temple 
portando la cabeza de la princesa de Lamballe.


Marie Thérèse murió con 43 años, siendo una amiga fiel hasta el final.