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sábado, 16 de febrero de 2013

El Marqués Infame; sus últimos años


Sade pasará los últimos años de su vida en el asilo mental de Charenton gracias a su familia que se encarga de pagar su estancia y manutención.
Para Sade, Charenton podría haber supuesto un retiro tranquilo pues allí encuentra la comprensión de François de Coulmier, ex sacerdote de parecida edad a la suya, el cual era director del centro. Coulmier permitió las visitas de Constance, quien pasaba por ser su hija ilegitima.

Sade disfrutó de una celda de dos habitaciones en las que pudo disfrutar de su afición a la lectura. Continuo con su labor de escribir y el propio Coulmier le permitió formar un pequeño grupo de teatro que tendría como actores a los enfermos del centro. La compañía fue un éxito y logro que, en ocasiones, profesionales del teatro participaran en alguna de las obras.
Sin embargo, dichas representaciones no fueron acogidas bien por todo el mundo y se suspendieron definitivamente el 6 de mayo de 1813 por decreto ministerial.

El estado físico de Sade en sus últimos años no había cesado de ser lamentable y las oscuras paredes de Charenton contribuyeron a que su mito se hiciera más grande, llegando a acusarlo de mantener relaciones con una menor de 13 años llamada Madeleine Leclerc, este hecho sin embargo nunca fue probado y solo se tiene la prueba escrita del Marqués, quien apuntaba todas sus visitas con extraños símbolos que se cree significaban las relaciones sexuales mantenidas.


En su agonía Sade deja como heredera de sus ya pocos bienes a Constance y deja unos muy claros puntos a seguir tras su muerte, he aquí un extracto de su testamento:

“Prohíbo absolutamente que mi cuerpo sea abierto bajo ningún pretexto.
Se enviará recado a Monsieur Le Normand para rogarle que venga él mismo a buscar mi cuerpo para transportarlo al bosque de mi tierra de la Malmaison, comuna de Émancé, cerca de Épernon, donde quiero que se me entierre sin ninguna especie de ceremonia bajo el primero soto que se encuentra en la derecha del susodicho bosque, entrando por el lado antiguo del castillo, por la gran avenida que lo divide.

La fosa será cavada por el granjero de la Malmaison, bajo la inspección de Le Normand, que no abandonara mi cuerpo hasta después de haberlo colocado en la fosa. Si quiere puede hacerse acompañar por aquellos parientes o amigos que sin ningún tipo de aparato quieran darme esa última muestra de afecto.

Una vez cubierta la fosa será sembrada de bellotas a fin de que el terreno y el soto vuelvan a encontrarse tupidos como eran antes y las huellas de mi tumba desaparezca de la tierra, como espero que se borre mi memoria de la mente de los hombres, excepto un pequeño número de los que han querido amarme hasta el último momento y de los cuales me llevo a la tumba un recuerdo muy dulce.”

Sade muere el 2 de diciembre de 1814 a la edad de 74 años.

Murió el mismo día en que su hijo Claude-Armand le visitaba aprovechando la ausencia de Constance. Dos días después y contrariando los deseos de su padre, Claude lo hace sepultar en el cementerio de Saint Maurice en Charenton, después der una rutinaria ceremonia religiosa.

Su hijo quemo todos los manuscritos inéditos incluida una obra en varios volúmenes llamada Les journées de Florbelle.
Su cráneo fue exhumado años mas tardes para realizar con él estudios frenológicos.

Manuscrito original de Los 120 días de sodoma

En contra de los últimos deseos que Sade tuvo se convirtió a los largo de todo el siglo XIX en un personaje oscuro y depravado que ha sido muy estudiado hasta nuestros días por su percepción del vicio y la virtud. 
Una obra escandalosa y macabra que lo hizo convertirse en leyenda.

sábado, 2 de febrero de 2013

Las Amistades Peligrosas


Título original: Dangerous Liaisons

   
Año de estreno: 1988
Director: Stephen Frears
Reparto: Glen Close (Marquesa de Merteuil), John Malkovich (Vizconde de Valmont), Michelle Pfeiffer (Madame de Tourvel), Swoosie Kurtz (Madame de Volanges), Uma Thurman (Cécile de Volanges), Keanu reeves (Chevalier Danceny), Mildred Natwick (Madame de Rosmonde).


Año 1760, Francia. La Marquesa de Merteuil, una mujer independiente y que sabe jugar muy bien sus cartas, pide un favor a su ex – amante y amigo el Vizconde de Valmont, un seductor apasionado y con ningún escrúpulo.

Un ex – amante de la Marquesa se promete con la joven inocente y virtuosa Cécile; el objetivo de la Marquesa es que sea el Vizconde quien seduzca a la joven y consiga arrebatarle su virginidad antes del día de la boda para que así su ex – amante se convierta en el hazmerreír de París.
Valmont, sin embargo, tiene en su punto de mira otra conquista; Madame de Tourvel, una preciosa, piadosa y casada mujer.

La Marquesa no cree posible que el Vizconde seduzca a una mujer como Tourvel, así que hacen un trato: Valmont deberá llevar a la Marquesa una prueba escrita de su encuentro a cambio de una recompensa: una última noche para revivir los viejos tiempos.
Lujuria, seducción y venganza como nunca las habrás visto.


Las Amistades Peligrosas es una película que define a la perfección las intrigas palaciegas y aristocráticas que tan comunes fueron en la Francia del siglo XVIII. En esta historia, basada en el libro de Choderlos de Laclos, encontramos a los personajes más singulares de la época: una rica Marquesa que hará cualquier cosa con tal de alcanzar su objetivo, un seductor al que deseas y odias a partes iguales y una historia de amor entre dos ingenuos jóvenes que luchan por estar juntos pese al matrimonio de conveniencia.

Esta cinta destaca por la calidad de sus protagonistas, quienes consiguen que te adentres con ellos en su libertino juego. La Marquesa, interpretada por Glen Close, Madame de Tourvel, interpretada por Michelle Pfeiffer y Cécile, interpretada por Uma Thurman, son tres protagonistas femeninas muy fuertes. Las tres juegan con sus papeles con total conocimiento de los que hacen, viendo verdaderas transformaciones a lo largo de la película, sobre todo en los personajes de Tourvel y Cécile.
Para mi gusto, el plato fuerte llega cuando aparece en pantalla el seductor Vizconde de Valmont, interpretado magistralmente por John Malkovich. Un hombre sin escrúpulos que sabe que decir y que hacer en cada momento y que, probablemente, consiga que te sonrojes en algún momento de la cinta. 
Es quizás el personaje más memorable de toda la historia debido a sus artimañas y su triste destino.


La trama de la película consigue engancharte desde el primer momento y cuanto más avanza la cinta, más quieres descubrir cómo va a acabar todo ese ir y venir de seducción y celos.
El vestuario con colores vivos y joyas muy ostentosas es un muy fiel reflejo de la sociedad vanidosa de la época y la ambientación es sencillamente exquisita. Una película que destaca por su belleza y elegancia visual y que conserva su aire seductor sin llegar a la vulgaridad incluso en las escenas más íntimas.


Una obra maestra del cine y la interpretación irrepetible por la calidad y el mimo con la que esta echa…¡y porque tiene al gran John Malkovich!

sábado, 26 de enero de 2013

El Marqués Infame; de Vincennes a la Revolución



Sade permanece en la fortaleza de Vincennes hasta el año 1784, cuando es conducido a la Bastilla. Ambas fortalezas permanecían prácticamente deshabitadas ya que estas estaban destinadas a miembros de clases altas; Sade coincidió en Vincennes con Mirabeau, quien se encontraba preso por senda lettre de cachet.

Sade, a diferencia de los presos de cárceles para las clases bajas, disfrutaba de una celda para él solo y tenía derecho, entre otras cosas, a que se le proporcionarla leña con el fin de calentar la estancia.
Las condiciones del encierro para Sade fueron, pese a sus derechos, lamentables.
Estuvo encerrado e incomunicado durante los primeros cuatro años y medio, la única persona que tenía acceso a la celda era el carcelero encargado de llevarle la comida y no fue hasta pasado este tiempo que se le permitió ver a su mujer.

Durante los largos años de encierro su único contacto con el mundo exterior fue su esposa aun que se cree que mantenía correspondencia constante con su sirviente Quirós, el padre Amblet y con Mademoiselle Rousset, amiga del matrimonio.
Los esfuerzos de su mujer se centraron, desde el primer momento, en procurarle la libertad trasladándose a Paris y residiendo en un convento, ya que su madre le retiro el apoyo económico. Ella se convirtió en su principal apoyo enviándole todo lo que él estimaba oportuno; desde ropa a libros.

Château de Vincennes

Durante su encierro, Sade tuvo ataques de paranoia debido a lo incierto de su destino, cosa que marcó su carácter de manera permanente. Su día a día consistía en leer y escribir, haciéndose de una extensa biblioteca de más de seiscientos volúmenes, conformada sobre todo por clásicos de Petrarca, LaFontaine, Cervantes, Voltaire y Rousseau entre otros.
Entre sus múltiples obras se cree que durante esta etapa de su vida escribió algunos cuentos y una primera versión de Justine o las desgracias de la virtud y Aline y Valcuor.

La prise de la Bastille, Jean-Pierre Louis Laurent Houel 

Cuando en 1784 la fortaleza de Vincennes es cerrada definitivamente Sade es trasladado a la Bastilla. Unas semanas antes de la toma de la fortaleza Sade envía a su esposa el manuscrito acabado de Aline y Valcour.
Cuando el 14 de julio de 1789 la Bastilla es tomada por el pueblo, Sade ya no se encuentra allí. Había sido trasladado al asilo mental de Charenton, traslado en el que se perdieron quince volúmenes manuscritos, entre los que se encontraban los de su obra más infame y macabra, encontrados a principios del siglo XX; Los 120 días de Sodoma.


El 1 de abril de 1790 Sade es finalmente puesto en libertad debido al decreto de la Asamblea aboliendo las lettres de cachet. Cuando Sade abandona el presidio cuenta con cincuenta y un años de edad, padece una obesidad que a duras penas le permite caminar, ha perdido mucha vista, sufre una dolencia pulmonar y está completamente envejecido y moralmente muy hundido. El Marqués trata de ver a su esposa, pero esta está muy lejos de París con su hija. Tiempo después su esposa se divorció de él, siendo este uno de los primeros divorcios llevados a cabo después de que la Revolución los instituyera.

Sade tuvo que devolver la dote con intereses, cantidad que no logro pagar y que hizo que todas sus posesiones se vieran embargadas a favor de su ahora ex esposa. Sade se ve en la cruda situación de volver a integrarse en la sociedad, una muy convulsa, estando él muy desmejorado tanto física como mentalmente, además de arruinado y solo.
Después de muchas idas y venidas y de adentrarse principalmente en el mundo teatral, Sade conoce a Constance Quesnet, una actriz de cuarenta años con un hijo y sin marido. Pocos meses después se van a vivir juntos y ella permanecerá a su lado hasta el fin de sus días, convirtiéndose en el principal apoyo en los duros momentos de Sade.

El 22 de octubre de 1791 el teatro Molière lleva a escena una de sus obras El Conde Oxtiern o los efectos del libertinaje, estreno que se vio suspendido por altercados en su segunda representación. Se cree que ese mismo año se público clandestinamente Justine o las desgracias de la virtud y manda imprimir el Memorial de un ciudadano de París al rey de los franceses.

Sade se adhiere a los procesos revolucionarios, asistiendo a diversas celebraciones y actos. Fue presidente de sección, pero dimitió pronto debido a su cansancio, acabando con su paso por la política.
El 8 de diciembre de 1793 es detenido en su domicilio y conducido a la cárcel de las Maledonnettes, dónde es encerrado en las letrinas durante seis semanas por falta de espacio. Se cree que fue detenido por ser padre de hijos emigrados, también pudo haber una falsa denuncia que lo habría tachado de moderado. Paso por tres cárceles distintas hasta que finalmente llego a Picpus, a las afueras de París, dónde Constance podía visitarlo.


En el cénit del reinado del Terror, Sade contemplaba a la guillotina trabajar sin descanso, estando él mismo en la lista para la ejecución. Se cree que el 26 de julio de 1794 iba a ser guillotinado junto a otros 27 acusados, pero bien porque no lo encontraron o bien por intervención de Constace, escapó a su funesto destino siendo liberado al finalizar el periodo del Terror, el 15 de octubre de 1794.
Sade intentó vivir del teatro, estrenando algunas obras en Versalles y publicando más escritos entre los que destaca  Los crímenes del amor, pero nada le valió para no caer en la indigencia.
Sade y Constance vivieron en la miseria. Sade intentó ceder lo que le quedaba a su ex esposa a cambio de una renta anual, pero esta lo rechazo. Constance vendió su ropa para conseguir comida y Sade acabo mendigando.

Pronto comenzó a recibir ataques por sus novelas; Aline y Valcour fue considerada escandalosa y amoral, costándole la atribución de Justine que estaba siendo publicada de manera clandestina.

Edición de 1794 de Justine o las desgracias de la virtud.

El 6 de marzo de 1801 es detenido y encerrado sin juicio en Sainte-Pélagie por ser el autor de la infame obra Justine. Fue trasladado a Bicétre, institución mitad asilo mitad cárcel donde alienados mentales, mendigos, enfermos de sífilis, prostitutas y peligrosos criminales convivían en condiciones infrahumanas.
Pese a los esfuerzos de Constance para conseguir su liberación, fue su ex esposa con la ayuda de sus hijos quienes consiguieron que fuese trasladado al asilo mental de Charenton.

A Sade se le diagnostico en el momento de su ingreso demencia libertina.

jueves, 24 de enero de 2013

El Marqués Infame; infancia, matrimonio y escandalos


Donatien Alphonse François de Sade, más conocido como Marqués de Sade, nació en París el día 2 de junio del año 1740. Fue un filósofo y controvertido escritor francés, el cual, además de novelas, también escribió cuentos, ensayos y teatro.

Sus obras se caracterizan por sus personajes antihéroes, protagonistas de la más aberrante violencia y disertacion en las que justifican, mediante sofismas, sus actos.
El ateísmo radical junto a la descripción de actos de violencia extrema e inimaginable son los temas más recurrentes de sus obras, en los cuales prima el triunfo del vicio sobre la virtud.
Paso veintisiete años de su vida encerrado, durante diferentes etapas de la historia de Francia, desde la Revolución Francesa, donde figuro  en las listas de los condenados a la guillotina, al  Primer Imperio, pasando por tantas otras.

Durante su vida protagonizo grandes escándalos que traspasaron las fronteras de Francia y después de su muerte se convirtió en una especie de icono del vicio, siendo perseguido por innumerables leyendas sobre su comportamiento. Sus obras, por lo irreverentes y violentas, estuvieron incluidas en el índice de libros prohibidos de la Iglesia católica de la época.
Pasó los últimos años de su vida en el asilo mental de Charenton por su Justine, novela prohibida pero que circuló clandestinamente durante el siglo XIX y principios del XX sirviendo de inspiración a hombres como Flaubert, Dostoyevsky, Rimbaud o Apollinaire.
Para otros, su infame obra fue calificada como apología del crimen.


Su nombre pasó a la historia convertido en substantivo; desde 1834 la palabra “sadismo” aparece en el diccionario de varios idiomas para describir la propia excitación producida al cometer actos de crueldad sobre otra persona.


Sade; infancia, adolescencia y matrimonio

Sade fue el único hijo de Jean Batiste François Joseph de Sade y de Marie Eleonore de Maille de Carman, de sangre borbónica. La dinastía de los de Sade era una de las más antiguas de Provenza, remontándose a la época de Petrarca.
Sade nace en el Hôtel de Condé, propiedad de los príncipes de Condé, y allí pasará su primera infancia, pues su madre era dama de compañía de la princesa.
Fue bautizado en la iglesia de Saint-Sulpice de París.

Hôtel de Condé

Cuando Sade cuenta con 4 años de edad, su madre abandona el empleo de dama de compañía con el fin de poder acompañar a su marido en sus viajes.
Sade es enviado al castillo de Saumane, quedando a cargo de su abuela y sus tías paternas.
Un año después su tío, abad de Saint-Léger d’Ebreuil y libertino afamado, lo lleva consigo al monasterio benedictino de Saint-Léger para ocuparse de su educación.

En 1750 Sade vuelve a París e ingresa en el prestigioso colegio jesuita Louis-le-Grand.
Con solo 10 años era un gran aficionado a la lectura de libros sobre filosofía e historia además de los relatos de viajeros, que le permitían conocer las costumbres y culturas de otros países.
A la edad de 14 años ingresa en la academia militar y tiene su bautizo en el campo de batalla dos años más tarde, con el inicio de la Guerra de los Siete Años.
Sus extensas vivencias a tan temprana edad le servirán de inspiración para su obra Aline y Valcour o la novela filosófica, donde relata detalles de su infancia y adolescencia.

Cuando, en 1763, se pone fin a la guerra Sade es licenciado y regresa a su hogar, Lacoste.
Pese a que Sade había referido en alguna ocasión que solo se casaría por amor, finalmente cedió a las exigencias de su padre.
Con el beneplácito de los reyes el contrato matrimonial entre de Sade y Renèe Cordier de Montreuil, una noble bien posicionada, se firma en la iglesia de Saint-Roch, en París.

Renèe de Montreuil, marquesa de Sade

El matrimonio tendrá tres hijos: Louis Marie, Donatien Claude Armand y Madeleine Laure.


Sade y los escándalos que marcaron su vida

El matrimonio se traslada al castillo de Échaffars, en Normandía. Transcurridos los cinco primeros meses surge el primer incidente; en un viaje a París, Sade es arrestado y encarcelado en la fortaleza de Vincennes por orden del rey. Jamás se supo con exactitud lo que ocurrió, pero el caso parecía estar relacionado con varias jornadas de libertinaje desenfrenado y con un misterioso, y probablemente escandaloso, manuscrito.
Tras quince días en prisión la familia de su esposa se hace cargo de él y Sade retorna a Normandía con la orden de no abandonar la provincia sin autorización real.

Es un año más tarde, en 1764, cuando recibe un permiso del rey que le autoriza a permanecer en Paris durante tres meses, tiempo que dedico principalmente al teatro y a asumir posesión de su cargo de gobernador. La orden real de confinamiento es finalmente revocada.
A finales de ese mismo año el matrimonio se encuentra instalado en Paris, pero Sade comienza a tomar varias amantes y recurre con frecuencia a los servicios de prostitutas.
Se cree que Sade, en aquella época, todavía añoraba un matrimonio por amor.

Entre sus amantes hubo actrices y cortesanas muy cotizadas en la época, teniendo una aventura con Beauvoisin una de las cortesanas más deseadas. Sade abandona el domicilio conyugal y se instala con ella en Lacoste, dónde pasaran juntos unos meses.

Lacoste

Tras la muerte de su padre y el nacimiento de su primer hijo, Sade no renuncio a su vida licenciosa, es así como el 3 de abril de 1768 se produce el famoso escándalo de Arcueil.
Sade acude a la Place de les Victoires de París donde recurre a los servicios de una mujer llamada Rose Keller. La mujer confiesa más tarde las artimañas que utilizo Sade con el fin de llevarla a su casa de Arcueil, donde la flageló.
Sade es encarcelado por orden del rey, pasando en prisión siete meses.
El suceso traspaso las fronteras francesas y las declaraciones de la demandante lo mostraron como un noble disoluto.

El segundo gran escándalo de la vida de Sade, el caso de Marsella, ocurre en 1772.
Tras un encuentro con varias prostitutas, Sade es acusado de haberlas envenenado con la supuestamente afrodisiaca mosca española.
Tras un largo día en que se dieron múltiples practicas poco corrientes, dos de las jóvenes se encontraron indispuestas y pese a que el malestar disminuyo en cuestión de días, Sade fue condenado a muerte por envenenamiento, pena que no llego a cumplir ya que huyó a Italia, dónde se refugió hasta que el rey de Cerdeña y por orden expresa de Madame Montreuil, ordeno su encarcelamiento en el castillo de Miolans.


Consigue escapar cinco meses más tarde, probablemente con ayuda de su mujer que paso las fronteras disfrazada de hombre. Pasa los siguientes años evadido en Italia y posiblemente en España, pasando temporadas en su castillo de Lacoste.
Por ese entonces, su suegra y enemiga más encarnizada, obtuvo una lettre de cachet, que implicaba prisión incondicional para lograr su arresto.
Sade permanece prófugo durante muchos años, pero cuando es conocedor del delicado estado de salud de su madre decide regresar a París junto a su esposa y esa misma noche del 13 de febrero de 1777 es finalmente arrestado y encarcelado en la fortaleza de Vincennes.

Cuando en 1778 se reabre el caso de Marsella, quedando anulado por demostradas irregularidades, Sade lleva un año encerrado en Vincennes y allí permanecerá hasta ser liberado trece años después, tras la Revolución y la consecuente caída del Antiguo Régimen.

miércoles, 23 de enero de 2013

Quills


Título original: Quills

  
Año de estreno: 2000
Director: Philip Kaufman
Reparto:  Geoffrey Rush (Marqués de Sade), Kate Winslet (Madeleine LeClerc), Joaquin Phoenix (Abbe Coulmier), Michael Caine (Dr. Royer-Collard), Billie Withlaw (Madame LeClerc), Amelia Warner (Simone), Stephen Moyer (Prouix).


Francia, periodo Napoleónico. Unos de los más infames escritores de la época, el Marqués de Sade, es puesto en custodia en el asilo mental de Charenton.
El escritor trata de ganarse el favor del párroco que regenta el asilo a la vez que, con la ayuda de una lavandera llamada Madeleine, publica sus controvertidas obras.
Obras que llegan hasta las manos del mismísimo Napoleón que, escandalizado, envía a Charenton al Dr. Royer-Collard, un médico con métodos poco ortodoxos.
Este suceso podría acarrear el fin de Charenton y posiblemente del propio Marques.


El Marques de Sade es uno de esos curiosos personajes que la historia nos ha dejado.
Un hombre con tendencias lascivas e irreverentes que escandalizaron a la sociedad de su época por su marcada apología al sexo y las más perversas depravaciones del hombre.

Quills es una película que si bien no cae en lo lascivo sí que hace alarde de una ligera obscenidad, ofreciendo imágenes grotescas de violencia y sexo, sin ser explicito.
Es una cinta que ayuda a entender porque el Marqués de Sade terminó sus días en un asilo mental en dónde él mismo trataba de pulgar sus demonios a través de su escritura.
La cómplice del Marques, interpretado magistralmente por Geoffrey Rush, es una joven y no muy ingenua Madeleine, interpretada por Kate Winslet.
El triangulo lo cierra un atormentado Joaquin Phoenix que encarna al párroco Coulmier, quien se ve desbordado por las continuas provocaciones del Marques y por sus propios deseos incumplidos.


Tres  protagonistas que encarnan a la perfección los comportamientos de la sociedad, el Marques que hace alarde de su poder a través de sus palabras, Madeleine que encuentra en las obras de Sade un escape para su día a día y una razón para la bondad y el párroco Coulmier que pese a querer ser conservador, no puede dejar de escuchar a sus más oscuros deseos. Si a esto le añadimos un asilo mental dónde hay todo tipo de enfermos, Quills se convierte en una completa bomba de relojería dónde lo grotesco y la belleza se difuminan entre sí.

Madeleine, seducida por el Marqués pero enamorada del párroco.

Quills es un film opresivo, con ambientes lúgubres y escenas que consiguen estremecerte por su crudeza. La locura del Marques y su obsesión son la gran baza de esta película, volviéndola retorcida e inaguantable por momentos, pero dejando una crítica muy clara hacia el ser humano.
La película se centra mucho en las perversiones y los deseos que corrompen al ser humano, mostrándolas de manera natural e incluso llegando a normalizarlas. El deseo hacia lo que no se puede poseer, el poder que corrompe a los hombres y los cree por encima del bien y del mal, el sexo como elemento subyugante y la violencia como medio para conseguir cualquier fin.
El vestuario se adapta a todos y cada uno de sus personajes, siendo por lo general extraordinariamente dejado o incompleto, destacando el atuendo del Marques que deja en evidencia la posición que un día tuvo en la sociedad y en lo que se ha convertido.


Una cinta que nos permite adentrarnos en la cabeza de Sade con una claridad abrumadora, dejando al descubierto los secretos y deseos más vergonzosos del género humano uniéndolo todo con el hilo de dos de sus obras Justine y Los crímenes del amor.
Una cinta muy interesante pero que podía dañar a los espíritus más sensibles por su lenguaje y apología explicita de la violencia, los desnudos y el sexo.
Aún así una película bien realizada y que consigue algo extremadamente difícil, no caer en la vulgaridad.


"Yo no cree este mundo de locos, simplemente me limito a plasmarlo sobre el papel."

domingo, 30 de diciembre de 2012

L'Apollonide


Título original: L’Apollonide. Souvenirs de la Maison Close

 

Año de estreno: 2011
Director: Bertrand Bonello
Reparto:  Noémie Lvovsky (Madame Marie-France), Hafsia Herzi (Samira), Céline Sallette (Clothilde), Jasmine Trinca (Julie), Adèle Haenel (Léa), Alice Barnole (Madeleine), Iliana Zabeth (Pauline).

 La decadencia de una época pasada.

Una franca visita a un burdel Parisino entre 1899 y 1900. Una historia en dónde la belle époque resulta menos bella para las chicas que trabajan en él que para sus ricos clientes.

Iliana Zabeth interpreta a una joven Pauline.

L’Apollonide es una cinta que destaca por su belleza visual. Las sensaciones que las mujeres de la Maison Close experimentan en su interior repercute en los escenarios que se nos van mostrando con una sobrecogedora sensualidad; ambientes opresivos, primeros planos en que la tristeza de las jóvenes queda patente, el obsesivo erotismo que convierte el deseo en algo casi irreal y el paso del tiempo, lento y pesado, que hacen que cuando la película acaba sientas que, en realidad, L’Apollonide no ha avanzado en el tiempo.
Una cinta que deja atrás el siglo XIX, lleno de color y exotismo, para adentrarse en el nuevo siglo XX, dónde el mundo dentro de la Maison Close se resiste a abrazar las costumbres del recién estrenado siglo y se queda estancado en aquella época de corsetería y fantasías, haciendo que el mundo alrededor de las mujeres se vuelva onírico.

Alice Barnole interpreta a Madeleine, una prostituta agredida por uno de sus clientes.

Adèle Haenel en una de las escenas visualmente más impactantes de la cinta.

Una película en la que la realidad de la prostitución oprime al espectador de manera sutil pero dura: las mujeres de la Maison Close pueden comprarse y venderse, sus clientes pueden transformarlas en Geishas o muñecas. Un mundo en el que los hombres poseen durante toda una noche la vida y la integridad de una persona, en algunos casos de manera inocente y casi artística y en otras de manera subyugante.

La importancia del dinero en la película es importante, pues muestra de manera cruda la realidad de esas mujeres. La cosmética de la época, la higiene personal de las mujeres, las temidas enfermedades de transmisión sexual y el compañerismo que se vive dentro de la Maison Close junto a la última escena en que las prostitutas del París moderno esperan a pie de carretera algún cliente que las recoja, nos muestra que pese a los cambios, el negocio de la prostitución sigue siendo el mismo, poniendo así  la guinda del pastel a esta magnífica obra visual que hace reflexionar.

"Esta noche haz como si estuviera muerta."

jueves, 27 de diciembre de 2012

Les Misérables · 2012


Título original: Les Misérables


Año de estreno: 2012 (Actualmente en cines)
Director:  Tom Hopper
Reparto:  Hugh Jackman (Jean Valjean), Russell Crowe (Javert), Anne Hathaway (Fantine),Sacha Baron Cohen (Thénardier), Helena Bonham Carter (Mme. Thénardier), Amanda Seyfried (Cosette), Eddie Redmayne (Marius Pontmercy), Daniel Huttlestone (Gavroche), Aaron Tveit (Enjolras), Samantha Barks (Éponine).

Valjean y Javert, dos caras de una misma moneda.

En la Francia del siglo XIX, Jean Valjean, un hombre en libertad condicional, es perseguido por el incansable agente de policía Javert.
El encuentro con un Obispo cambiara los pasos del convicto y cuando este accede a cuidar a la hija de Fantine, Cosette, sus vidas cambiaran para siempre.

Fantine, el amor incondicional de una madre.

El día 25 de Diciembre, se estrenó la película  del año; Los Miserables.
Han sido ocho largos meses de espera pero por fin está en la gran pantalla la historia que ha cautivado a millones de personas a lo largo de los años.
A mí, la novela ya me conquisto en su día y desde entonces guardo un especial cariño y una enorme devoción a esta historia, ya que ha cambiado mi vida en muchos aspectos.

Pese al amor que profeso a esta increíble historia, debo confesar que soy muy crítica con todas sus adaptaciones, ya que amo tanto la novela original que Victor Hugo nos entregó que temo que pueda perderse la esencia de la historia y sus personajes. Después de ver muchas adaptaciones, de diferentes épocas y países, he llegado a la conclusión de que Los Miserables, por muy mal adaptados que estén, siempre serán Los Miserables.
Pues en ellos siempre se relatara la historia del género humano, los sueños y la dureza de la vida dictada por una sociedad injusta y llena de prejuicios.

Abaissé

Dicho esto debo decir que la película, como adaptación del famoso musical, es soberbia. He leído muchas malas críticas sobre la cinta, ya que para algunos es demasiado diferente al musical. Desde aquí rompo una lanza en contra; Los Miserables de Tom Hopper son una película, no se puede comparar con Los Miserables de Schönberg y Boubil, al igual que estos no se pueden comparar con Los Miserables que Victor Hugo retrató. 
Si comparamos la historia original con la del musical y la película veríamos que no se parecen en nada, pues adaptar algo tan grande es casi imposible.
Por lo tanto hay que mirar esta película como una adaptación más, sin compararla con nada que se haya visto o leído con anterioridad.
El libro nos adentra en la Francia de mediados de siglo y hace una crítica brutal hacia la sociedad ensalzando que el bien y el mal son muy relativos.
El musical se centra en lo espectacular de la música y de las voces de los actores y actrices, dejando en un segundo plano muchos matices que hacen de Los Miserables una historia épica. Y finalmente, la película, que busca la emoción inmediata de los espectadores, dando a las canciones conocidas por todos un nuevo mundo de matices y sentimientos; en ocasiones esperanzadores y otras veces crueles, recuperando los momentos más tristes y oscuros de la historia original.

La fotografía y decorados, pese a ser una de las bazas más espectaculares de la cinta, quedan en un segundo plano, otorgando máximo protagonismo a los personajes, con planos cerrados y en ocasiones fijos, convirtiendo una gran producción en una cinta intima, con un contacto directo con el espectador.
La expresividad de los personajes, sus sentimientos y padecimientos son el centro en el que se desarrolla la historia, desnudando a los personajes ante nuestros ojos, con una realidad que debe conseguir desarmaros en algún momento. Si no lo consigue es que sois insensibles a la fatalidad.

Monsieur et Madame Thénardier

Los Miserables no dan ni un momento de tregua. Las canciones se suceden, cada una de ellas con una orquestación asombrosa y algunos cambios musicales que hacen de las canciones más queridas por el gran público todo un nuevo fenómeno por descubrir. Las voces no son cuidadas ni espectaculares y precisamente eso dota de vida a la historia.
No esperéis encontrar grandes notas ni un poder vocal excesivo, para eso ya tenemos el musical. La película se centra en la emoción y pese a los quiebros en las voces de los personajes y los sollozos, las letras ganan en fuerza.
La cámara se mueve, fluctuando entre las calles de un Paris, en ocasiones oscuro y en ocasiones lleno de luz, como si ese detalle quisiera decirnos lo que viene a continuación. El vestuario es esplendido en todos los sentidos, otorgando colores muy definidos a cada personaje. El rojo para los convictos, los pecadores y los mártires. Los colores oscuros para aquellos que lo han perdido todo. Y los colores claros para aquellos que aún albergan en sí algo de esperanza.

Así, sin más preámbulos, paso a hacer una valoración de los actores principales:

Hugh Jackman interpreta a un memorable Jean Valjean.
Encontramos en el personaje todos y cada uno de sus temores y preocupaciones, añadiendo a la línea del musical algunos momentos claves del libro: como la llegada al convento o el sentimiento de gratitud que el personaje tiene hacia el Obispo de Digne. Un Valjean muy humano, lleno de incertidumbre e ira al principio y más relajado pero aún así intranquilo hacia el final. La voz de Jackman encaja bien con el personaje, eso sí, dejando su huella particular.
La canción que más me emociono fue Soliloquy, ya que pudimos ver el arrepentimiento del personaje y su determinación a cambiar de vida.
La que menos Bring Him Home, el himno de Valjean por excelencia, estuvo correcto pero yo esperaba que ese fuera uno de los momentos épicos de la película y una de las canciones más emocionantes, pero finalmente quedo muy atrás con respecto a otras canciones.

Russell Crowe interpreta a Javert.
Este personaje era el que más miedo me daba. Javert es un personaje difícil y peligroso ya que fácilmente puede cruzar la línea y convertirse en el malo, cosa que restaría mucho interés a su personaje, pues pasaría a ser un villano del montón. Si en algo se caracteriza Javert en su voluntad de hacer el bien a cualquier precio, sin ser capaz de apreciar cuando tiene el bien delante de él.
Por suerte, el Javert de Crowe no ha estigmatizado al personaje y ha estado en esa delgada línea entre el bien y el mal. La actuación de Crowe es sólida pero pierde en su calidad vocal y en las decisiones que toma a la hora de interpretar sus canciones. Stars y Javert’s Suicide, pese a ser dos de las canciones más fuertes del musical, con una orquestación impactante en ambas, quedan muy por debajo de sus posibilidades.
Para mi gusto Crowe no sabe matizar los altibajos de las canciones. Salva el tipo con una interpretación aceptable, haciendo que el personaje no desentone, pero volviéndolo poco memorable.
Para mí era muy difícil que Russel Crowe superara al gran Philip Quast y pese al miedo que me daba, puedo decir que Crowe no me decepciono del todo.

Un sueño que no se hizo realidad.

Anne Hathaway interpreta a una sufridora Fantine.
Para mi uno de los sobresalientes de la cinta. Anne otorga al personaje todo lo bueno, pero también todo lo malo. Su Fantine es una luchadora, recuperando a la heroína de Victor Hugo. No duda ni un instante en sacrificar todo lo que tiene; su medallón, su melena, sus dientes y su dignidad por su hija.
Las escenas en el muelle son sobrecogedoras y la crueldad con la que se relata su historia es desgarradora. I dreamed a dream, reposicionada, toma un cariz más autentico que en el musical, dejando entrever no la melancolía de Fantine sino la pérdida de sus esperanzas y su conocimiento de que nunca podrá salir del pozo en el que se encuentra. El himno de Fantine es uno de las escenas más fuertes, íntimas y desgarradoras de la película y su interpretación de esa mujer vendiendo su alma por una migaja de pan es soberbia, haciendo que mis ojos se llenaran de lágrimas desde el primer momento.
Otro momento álgido es la canción Come to Me, dónde por segunda vez, me hizo llorar de angustia y verdadera tristeza.


Eddie Redmayne interpreta al enamorado Marius Pontmercy.
Adore cada segundo que Eddie estuvo en pantalla, porque disipo otro de mis grandes miedos: que él fuera el único héroe de la historia.
Afortunadamente esta vez Marius estuvo en su papel y pese a que fuimos testigos de uno de sus actos heroicos del libro, no asumió el rol de líder de todo cuanto pasaba a su alrededor. Se limito a hacer de hombre enamorado e ilusionado cuando tocaba y de revolucionario destrozado cuando era hora.
Su Empty Chairs at Empty Tables es sublime y deja entrever la pena que tiene por sus compañeros sin convertirlo en tristeza máxima, pues Marius no es tan sentido como lo pintan en ocasiones.

Marius y Éponine, la historia de amor que nunca fue.

Amanda Seyfried encarna a una dulce Cosette.
El personaje menos querido ha tenido una buena defensora.
Dulce e inocente, pero también valiente y decidida. Amanda salva el personaje con su interpretación de mujer decidía a hacer lo que sea necesario con tal de estar junto a su amado. Su momento más emotivo es en Epilogue, en el que no puede soportar la tristeza de la perdida.

Samantha Barks interpreta a Éponine.
El papel le venía como anillo al dedo, pues ya se habían visto cara a cara en el teatro. Samantha nunca decepciona y una vez más ha sabido dar un giro de tuerca y se ha alejado de la Éponine del musical para traernos una Éponine más real y sensible.
Su voz es una de las más espectaculares del reparto y su interpretación es acertada, sin compadecerse de sí misma y aguantando el chaparrón.
Su momento estelar es en A Little fall of Rain, dónde se luce con una interpretación muy alejada de la tristeza del momento.

Marius y Cosette, el sueño es real.

Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter interpretan a los maquiavélicos Thénardier.
Podriamos definir a sus personajes como Burtonianos.
Exagerados, excéntricos y en ocasiones sobreactuados, confieren a la cinta la pizquita de humor y sátira grotesca. Ver a Baron Cohen interpretar a Thénardier es una delicia y Bonham Carter, pese a estar mucho a su sombra, no decepciona en sus escasas intervenciones.
La escena de Master of the House es bizarra, rebuscada y desentona con la tónica general de la película, por lo que cumple su cometido a la perfección.

Isabelle Allen y Daniel Huttlestone interpretan a los pequeños, tiernos y acuchables Cosette y Gavroche. La primera es toda ternura y confianza y el segundo es el pequeño gran chiquillo de la cara sucia. Ambos están muy bien en sus escenas. El pequeño Gavroche es tan travieso y especial como en el libro. Siempre ha sido el pequeño héroe de la historia y siempre lo será.

 El pequeño héroe del rostro sucio.

Aaron Tveit interpreta al bello pero terrible Enjolras.
Tenía todas las reservas posibles con este personaje, ya que es mi favorito y al que más abandonado y maltratado suelen tener, por eso temía que fuera relegado a un segundo plano. También tenía mis dudad sobre Aaron Tveit, pero me complace poder decir que es el Enjolras más acertado que he visto jamás y otro de los sobresalientes de la película.
Su actitud, la posición de su cuerpo y su manera de cantar su parte me han parecido simplemente perfectas. No he visto al actor en ningún momento y he sentido al personaje ahí, con su rostro serio, su firmeza y su preocupación características. Se le ha visto liderar y consolar a sus compañeros, quienes hacen todos y cada uno de ellos que el momento de la barricada sea completamente épico.
Un Enjolras autentico, real y muy humano. Una escena final llena de sentido, sacrificio y con un mensaje claro; morimos por la causa porque creemos en ella. Y con una muerte muy digna. No podría haber pedido nada más.

 Angelicalmente bello. Capaz de ser terrible.

Una película que hay que ver y amar tal y como es.
Centrándose en los sentimientos y en ese gran misterio que es el ser humano. 



"Amar a un semejante es como ver la faz de Dios."