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martes, 18 de diciembre de 2012

Els Miserables


El sábado tenía una cita con Els Miserables en el Teatro de La Pasión de Olesa del Montserrat.
En primer lugar debo decir que Los Miserables es una historia muy difícil de llevar a escena, por su complejidad musical e interpretativa (¡Aun que a mí me encantaría interpretarla alguna vez!).


Creo que el simple hecho de pensar en llevar esta magnífica historia a un escenario ya es todo un reto para actores y equipos profesionales, por eso este musical tiene muchísimo mérito ya que ha sido representada por un grupo totalmente amateur, por lo tanto lo primero que debo hacer es felicitar a todo los actores, orquesta y equipo que lo ha hecho posible.

El Teatro de la Pasión es un escenario impresionante, por lo que llenar todo ese espacio me parecía algo sumamente difícil. Pero una vez el telón subió cada escenografía me encantó; unos decorados tan cuidados y un juego de luces perfecto hacían que te sintieras dentro de la historia y eso siempre es un placer. El vestuario, pese no ser muy correcto en ciertos personajes, estuvo a la altura de las circunstancias y hubo trajes realmente muy trabajados e incluso iguales a los de la producción londinense.
La orquesta me conquisto desde el minuto uno, ya que uno de los momentos más emocionantes de esta obra son los primeros acordes del prólogo. Hay que añadir además la adaptación de la obra al catalán, con letras igual de bonitas e intensas que en su versión inglesa, algo que deja patente el esfuerzo y trabajo realizado no sólo en el escenario sino fuera de él.

Los actores y actrices estuvieron muy correctos y los puntos álgidos del musical, como los solos y las escenas en la barricada, no perdieron fuerza. Había voces realmente impresionantes y aun que en ocasiones había fallos de sonido (¡Las cosas del directo!) se notaba que sabían exactamente lo que hacer, incluso algún actor subía el tono de voz para que se le pudiera escuchar sin micrófono.
Como suele sucederme, siempre hay alguien que me fascina y en esta ocasión ha sido Joan Gil quien interpretó a un brillante y excéntrico Thénardier.

¿Qué más podría decir? El público habló y el aplauso final consiguió levantar a todo el teatro de sus butacas.
Sin más volver a felicitar a todo el equipo por el trabajo realizado y por hacernos soñar una vez más con esta fantástica obra.

jueves, 8 de noviembre de 2012

150 aniversario del nacimiento de Bram Stoker



Hoy, como bien nos recuerda Google, es el 150 aniversario del nacimiento de Bram Stoker.
Drácula fue el primer libro de época que me leí, cuando me adentre en el fantástico mundo del vampirismo y de lo sobrenatural. Disfrute cada pequeño ápice del libro y se podría decir que es una de mis obras favoritas; por su belleza e intensidad además de por el mimo con el que Stoker trata a sus personajes, incluido el temido Conde.
"Bienvenido a mi morada. Entre libremente por su propio pie
y deje un poco de la felicidad que trae consigo."

Aun que solo he leído su obra más famosa, por la que es mundialmente conocido, no descarto volver en un futuro a ese romanticismo oscuro y pasional que sus obras destilan.
No podía pasar sin felicitar a este gran y para muchos desconocido autor cuya obra ha inspirado películas tan bellas como el Drácula de Francia Ford Coppola, la primera película que logro emocionarme, enamorarme y estremecerme a partes iguales.

"La Sangre es la Vida."

"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte."

Happy Birthday Mr. Stoker


"Quiero ser lo que tu eres, ver lo que tu ves,
amar lo que tu amas.
Tu eres mi amor y mi vida para siempre."

jueves, 18 de octubre de 2012

Paris: Quatrième Jour


Nuestro cuarto día en Paris fue intenso ya que era la última oportunidad que tendríamos de caminar por la ciudad durante todo el día, todo lo bueno se acaba y nuestro vuelo salía a las ocho de la tarde del día siguiente.
Se podría decir que nuestro último día en París giro bastante entorno a Víctor Hugo y su obra, ya que como fiel seguidora y amante de sus libros me hacía mucha ilusión visitar algunos escenarios que él retrato en sus novelas.

Place des Vosges

Maison de Victor Hugo

Lo primero que visitamos fue la Place des Vosges, un lugar hermoso que parece estar fuera del propio Paris y dónde se encuentra la Maison Victor Hugo, el hogar dónde vivió durante dieciséis años y que hoy en día es un museo consagrado al artista.
La verdad es que el lugar en sí no tiene mucho que ver y la visita se hace bastante rápido, pero a la vez es tan emocionante ser testigo de cómo se vivía en aquella época, que quizás, de todas las maravillas que vi en París, la casa de Víctor Hugo sea una en las que más emoción sentí; ver el escritorio en el que escribía, ver sus estanterías, el lugar donde dormía junto a todas sus obras recopiladas y el homenaje a sus grandes Miserables…espectacular, cada rincón de la casa, o al menos a mí me lo pareció.

Sala de la Maison Victor Hugo

"No sé si será leído por todo pero esta, desde luego, escrito para todos."

Chambre de Victor Hugo

Tras llevarme una desilusión con la librería del la Maison (¡Sólo tenían el primer tomo del Les Misérables! Es como ir a ver una película al cine y la corten a la mitad…) nos encaminamos hacia el Musée Carnavelet, un museo gratuito de la historia de Francia y Paris, muy recomendable si es la primera vez que estáis por la ciudad y queréis entender un poco mejor su historia.

Serment du Jeu de Paume

Reliquias de la Familia Real

Reliquias de Robespierre

El museo es bastante extenso, por lo que opté por ir a lo que realmente me interesaba: la Révolution Française. Allí se pueden ver recreaciones de la fortaleza de la Bastilla, picas revolucionarias, cuadros e incluso algunas reliquias de todas las personalidades de aquella época apasionante y convulsa.
Tras deleitarme con un poco de la historia sangrienta de Francia paseamos un poco por el barrio de Le Marais hasta llegar a la iglesia Saint-Paul-Saint-Louis, otro enclave Miserable.
La iglesia es pequeña pero preciosa tanto interior como exteriormente.

Saint-Paul-Saint-Louis

Nuestro estomago nos llevo a un supermercado para comprar algo de comer y después de caminar un poco más nos encontrábamos en el centro y, aprovechando el maravilloso día de sol, decidimos comer a orillas del Sena.
¡Que placer y que belleza! Fue la comida que más disfrute.


Tras recargar energías nos encaminamos hacia Notre-Dame donde estábamos a punto de cometer una temeridad: subir a sus torres…a pie. Esperamos unos minutos y pronto estuvimos dentro de un pasillo estrecho con escaleras desgastadas por el tiempo. El pasillo se cerraba más a medida que subíamos y las escaleras de caracol no ayudaban.
Resultado: llegue a la pasarela central de la catedral completamente mareada.
Cuando me recupere un poco de tan arduo esfuerzo pude disfrutar de las vistas que la Dama de Paris nos mostraba.


Paris a vol d'oiseau 

Después de las fotos y las sensaciones tocaba subir el último tramo, un tramo que no estaba demasiado convencida de subir, debido al mareo, pero que finalmente decidí realizar.
Esta vez me tomé las escaleras con más calma y llegue arriba de una sola pieza.
Y… ¡Gracias al cielo que hice el esfuerzo! Estar en lo alto de Notre-Dame, de esa Dama hecha a piedra y sangre, fue una de esas experiencias que por más que se quiera no se podrán olvidar. París a vol d’oiseau.
Después de subir más de cuatrocientos escalones y de pasar un mareo impresionante, puedo decir que subir a Notre-Dame es algo que debe hacerse si se va a Paris, porque la sensación de estar allí arriba, tan cerca del cielo, no puede expresarse con palabras.


Interior de Notre-Dame

Cuando descendimos de la torre visitamos el interior de la majestuosa catedral y más tarde repusimos fuerza para seguir con nuestra ruta.
Decidimos visitar algunas calles de Les Misérables, como por ejemplo la Rue Rambuteau, antigua Rue de la Chanvrerie, donde los chicos del ABC construyeron su barricada.
Todo un privilegio que nos permitió introducirnos en el Paris de verdad, en el Paris de los parisinos.



Y con ese buen sabor de boca nos dirigimos andando al hotel para pasar nuestra última noche soñando con la vie en rose

lunes, 15 de octubre de 2012

Paris: Troisième Jour


El tercer día nos pusimos en marcha a una hora bastante prudente y pronto estuvimos en las entrañas del Musée du Louvre. Cuando llegamos había bastante acumulación de gente haciendo cola, por lo que decidimos dar una vuelta y esperar a que fuera un poco más tarde para entrar.
Salimos fuera y vimos la pirámide y el palacio que da nombre al museo y pese a que llovía decidimos darnos una vueltecita por la Rue Rivoli, la cual está llena de tiendas para que los turistas pequen…y yo peque: compré un precioso busto de Marie Antoinette que prometo enseñar en la última entrada.

Carroussel du Louvre

Ladurée

Musée et Palais du Louvre

Ese día el cielo estaba bastante encapotado por lo que decidimos volver al Carroussel  y, sorpresa, la cola para entrar al museo había desaparecido, por lo que no nos lo pensamos dos veces y entramos.
Ir al Musée du Louvre con el tiempo justo es un sacrilegio, pero nosotros íbamos bastante justos, así que ya teníamos muy claro que no podíamos perdernos del museo. El Louvre es el museo más grande e impresionante en el que he estado y tal y como me temía; nos perdimos.
Pero no hay mal que por bien no venga, perdidos llegamos a los apartamentos de Napoleón III y así, de rebote, pudimos contemplar una de las partes del Louvre más fascinantes.

Apartamentos de Napoleón III

Ubicados de nuevo en nuestra ruta fuimos en busca de nuestras obras escogidas: la Venus de Milo, Atenea Niké, la Sala de las Cariátides y Diana en la parte de arte Griego. La victoria alada de Samotracia, que se encuentra dispuesta en lo alto de una escalera y Psique reanimada por el beso del Amor, una de las esculturas más perfectas jamás talladas por el hombre.

Venus de Milo

Psique reanimada por el beso del Amor

Victoria alada de Samotracia


La sala del siglo XIX dónde vi algunas de mis obras preferidas: Madame Récamier, la Gran Odalisca, el Juramento de los Horacios, las Sabinas, la Balsa de la Medusa, la muerte de Sandrapalo y el increíble canto a la libertad de Delacroix: La libertad guiando al pueblo.
Y, por supuesto, la Gioconda de Da Vinci.

Madame Récamier

La libertad guiando al pueblo

La Gioconda


Tras esa rápida visita al Louvre comimos algo rápido y proseguimos con nuestra ruta, cruzando los Jardins des Tuileries hasta llegar a la Place de la Concorde, antigua Place de la Revolution. Continuamos caminando por la Rue Royale hasta la iglesia de la Magdalena y más tarde hasta l’Arc de Triomphe.

Jardins des Tuileries

Place de la Concorde

Église de la Madeleine

Arc de Triomphe

Cogimos el metro y fuimos hasta Trócadero, desde donde se pueden sacar las fotos más espectaculares de la Tour Eiffel.
Tras sacar las fotos de rigor caminamos hasta los pies de la gran torre y en un banco descansamos nuestros pies de viajero, que ya comenzaban a sufrir estragos.
Cómo ya habíamos estado en Paris antes y habíamos subido a la torre decidimos verla solo desde abajo y guardar el precio de la entrada para poder ver algo que no hubiéramos visto. 

Place du Trócadero

¡Turista Feliz!

Tour Eiffel

Caminamos por todo el Champ de Mars hasta la escuela militar y después hasta la parada de metro que nos llevaría al último destino del día: la Opera Garnier.

Opera Garnier

Y allí, ante el gran edificio que inspiró a Gaston Leroux su Fantasma de la Opera, nos disponíamos a volver a nuestro hotel para tener un merecido descanso.

jueves, 4 de octubre de 2012

Paris: Deuxième Jour


Nuestro segundo día en Paris amaneció nublado y aun que el cielo amenazaba con llover nos fuimos a la aventura. Tomamos el RER en Gare d’Austerlitz y pusimos rumbo al Château de Versailles, un lugar con el que llevaba soñando algún tiempo.
El viaje fue lento, entre 35-40 minutos, pero no por ello desagradable; pudimos descansar e ilusionarnos por lo que estábamos a punto de descubrir.

Porte Royale

Château de Versailles

Château de Versailles

Cuando llegamos allí no tuvimos más que seguir a la marabunta de gente para estar ante el impresionante palacio. Tuvimos que hacer un par de colas: una para comprar las entradas y otra para pasar el control y por fin estuvimos dentro. El precio incluye audioguía por lo que puedes enterarte de todo lo que te rodea. La primera parte consta de un poco de la historia del palacio y los reyes que vivieron en él, es muy interesante e informativo sobre todo si nunca has leído nada sobre el lugar, pero lo más asombroso nos espera en la segunda planta.
Allí es donde verdaderamente empieza la magia.

Salle d'Hércules

Visitamos algunas salas del palacio que antaño servían como lugar de reunión, quizás las más famosas e impresionantes sean la sala de Hércules y la sala de Venus. Después de caminar por las dependencias del palacio llegamos a la antecámara de la Galería de los Espejos, una de las estancias más bellas que mis ojos han tenido el honor de contemplar.
Galerie des Glaces

Después se nos muestran la antecámara y la habitación de Monsieur Le Roi y más adelante las dependencias de Madame La Reine, dónde podemos visitar la habitación de Marie Antoinette, que según se dice esta tal y como ella la dejo cuando abandono Versalles para nunca más volver.

Chambre du Roi

Chambre de la Reine


Por suerte, nosotros aún no teníamos que irnos y dado que los revolucionarios parecían estar en calma proseguimos tras comer, a un precio excesivo, eso sí.
La tarde la dedicamos a los jardines, por los que andamos un poquito pese a la lluvia. Caminamos hasta el Grand Trianon para maravillarnos con sus salas llenas de color y su exposición sobre las Damas que lo habían usado alguna vez y después llego otro de los momentos clave del día: la visita al Petit Trianon, dónde podemos ver la recreación de una cocina y las habitaciones más intimas de la reina Marie Antoinette.

Grand Trianon et Petit Trianon

Chambre de Marie Antoinette au Petit Trianon

Marie Antoinette par Vignee-Lebrun

Cuando salimos del Petit Trianon había comenzado a llover ligeramente, pero aún así decidimos visitar el Templo del Amor y el Dominio.
¡Oh, porvenir! Llegamos al Dominio y comenzó a diluviar.
Pero el lugar era tan hermoso que la lluvia no pudo hacer más que mejorarlo. Sentados en un banco a cubierto descansamos nuestros cansados pies de viajeros y observamos maravillados la maravilla que es el Dominio y la de aventuras y risas que un día debieron oírse allí.

L'Humeau de la Reine

Cuando escampo nos pusimos en camino y volvimos al palacio, en cuya salida esperaba un precioso arco iris que ponía la guinda a tan perfecto día.

L'Arc en Ciel