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sábado, 2 de febrero de 2013

Las Amistades Peligrosas


Título original: Dangerous Liaisons

   
Año de estreno: 1988
Director: Stephen Frears
Reparto: Glen Close (Marquesa de Merteuil), John Malkovich (Vizconde de Valmont), Michelle Pfeiffer (Madame de Tourvel), Swoosie Kurtz (Madame de Volanges), Uma Thurman (Cécile de Volanges), Keanu reeves (Chevalier Danceny), Mildred Natwick (Madame de Rosmonde).


Año 1760, Francia. La Marquesa de Merteuil, una mujer independiente y que sabe jugar muy bien sus cartas, pide un favor a su ex – amante y amigo el Vizconde de Valmont, un seductor apasionado y con ningún escrúpulo.

Un ex – amante de la Marquesa se promete con la joven inocente y virtuosa Cécile; el objetivo de la Marquesa es que sea el Vizconde quien seduzca a la joven y consiga arrebatarle su virginidad antes del día de la boda para que así su ex – amante se convierta en el hazmerreír de París.
Valmont, sin embargo, tiene en su punto de mira otra conquista; Madame de Tourvel, una preciosa, piadosa y casada mujer.

La Marquesa no cree posible que el Vizconde seduzca a una mujer como Tourvel, así que hacen un trato: Valmont deberá llevar a la Marquesa una prueba escrita de su encuentro a cambio de una recompensa: una última noche para revivir los viejos tiempos.
Lujuria, seducción y venganza como nunca las habrás visto.


Las Amistades Peligrosas es una película que define a la perfección las intrigas palaciegas y aristocráticas que tan comunes fueron en la Francia del siglo XVIII. En esta historia, basada en el libro de Choderlos de Laclos, encontramos a los personajes más singulares de la época: una rica Marquesa que hará cualquier cosa con tal de alcanzar su objetivo, un seductor al que deseas y odias a partes iguales y una historia de amor entre dos ingenuos jóvenes que luchan por estar juntos pese al matrimonio de conveniencia.

Esta cinta destaca por la calidad de sus protagonistas, quienes consiguen que te adentres con ellos en su libertino juego. La Marquesa, interpretada por Glen Close, Madame de Tourvel, interpretada por Michelle Pfeiffer y Cécile, interpretada por Uma Thurman, son tres protagonistas femeninas muy fuertes. Las tres juegan con sus papeles con total conocimiento de los que hacen, viendo verdaderas transformaciones a lo largo de la película, sobre todo en los personajes de Tourvel y Cécile.
Para mi gusto, el plato fuerte llega cuando aparece en pantalla el seductor Vizconde de Valmont, interpretado magistralmente por John Malkovich. Un hombre sin escrúpulos que sabe que decir y que hacer en cada momento y que, probablemente, consiga que te sonrojes en algún momento de la cinta. 
Es quizás el personaje más memorable de toda la historia debido a sus artimañas y su triste destino.


La trama de la película consigue engancharte desde el primer momento y cuanto más avanza la cinta, más quieres descubrir cómo va a acabar todo ese ir y venir de seducción y celos.
El vestuario con colores vivos y joyas muy ostentosas es un muy fiel reflejo de la sociedad vanidosa de la época y la ambientación es sencillamente exquisita. Una película que destaca por su belleza y elegancia visual y que conserva su aire seductor sin llegar a la vulgaridad incluso en las escenas más íntimas.


Una obra maestra del cine y la interpretación irrepetible por la calidad y el mimo con la que esta echa…¡y porque tiene al gran John Malkovich!

jueves, 24 de enero de 2013

Estudio en Escarlata de Sir Arthur C. Doyle


Sinopsis

Sherlock Holmes, reconocido universalmente como el mejor detective se enfrenta, con la inestimable ayuda del doctor Watson, a su primer caso. Una explosiva mezcla de crimen, suspense, pistas falsas y venganza, dónde nuestros héroes deberán seguir el rastro de un misterioso asesino en las calles de Londres.

Opinión Personal

Llevó detrás de leer alguna de las aventuras de Holmes desde que me enganche irremediablemente al Sherlock de Benedict Cumberbatch.
Quería comprobar por mi misma si el detective más famoso de todos los tiempos era realmente tan trepidante y pese a que el género no es ni de lejos uno de mis favoritos puedo decir que disfrute bastante de su lectura. Una narración hábil y muy detallada de la escena del crimen te hace dar vueltas a la cabeza con la esperanza de llegar a la resolución del caso, pero se nos escapan muchos aspectos que a Holmes jamás le pasarían inadvertidos.

El personaje de Holmes es mordaz y muy astuto. Un icono de la literatura que no decepciona en ninguna de sus intervenciones, pero que gana muchísima fuerza con el otro protagonista de la historia el Dr. John Watson, un médico retirado y mucho más relajado en sus maneras.
Debo confesar que, justo cuando creemos estar tras la pista de nuestro asesino, la historia que hemos estado siguiendo se corta y cambia de escenario haciendo que se pierda un poco el ritmo de los acontecimientos, sin embargo, este corte en la historia es muy necesario porque nos ayudara a entender mucho mejor las intenciones que llevaron a nuestro asesino a perpetrar tan macabro asesinato.

Una novela intrépida que consigue entretenerte desde el principio y a la cual se le debería dar al menos una oportunidad. Yo, desde luego, tarde o temprano volveré a las aventuras de Holmes.

La frase

“En la madeja incolora de la vida encontramos la hebra escarlata del asesinato, y nuestro deber consiste en desenredarla, separarla de las restantes y sacar a la luz hasta el menor de sus detalles.”

miércoles, 23 de enero de 2013

Quills


Título original: Quills

  
Año de estreno: 2000
Director: Philip Kaufman
Reparto:  Geoffrey Rush (Marqués de Sade), Kate Winslet (Madeleine LeClerc), Joaquin Phoenix (Abbe Coulmier), Michael Caine (Dr. Royer-Collard), Billie Withlaw (Madame LeClerc), Amelia Warner (Simone), Stephen Moyer (Prouix).


Francia, periodo Napoleónico. Unos de los más infames escritores de la época, el Marqués de Sade, es puesto en custodia en el asilo mental de Charenton.
El escritor trata de ganarse el favor del párroco que regenta el asilo a la vez que, con la ayuda de una lavandera llamada Madeleine, publica sus controvertidas obras.
Obras que llegan hasta las manos del mismísimo Napoleón que, escandalizado, envía a Charenton al Dr. Royer-Collard, un médico con métodos poco ortodoxos.
Este suceso podría acarrear el fin de Charenton y posiblemente del propio Marques.


El Marques de Sade es uno de esos curiosos personajes que la historia nos ha dejado.
Un hombre con tendencias lascivas e irreverentes que escandalizaron a la sociedad de su época por su marcada apología al sexo y las más perversas depravaciones del hombre.

Quills es una película que si bien no cae en lo lascivo sí que hace alarde de una ligera obscenidad, ofreciendo imágenes grotescas de violencia y sexo, sin ser explicito.
Es una cinta que ayuda a entender porque el Marqués de Sade terminó sus días en un asilo mental en dónde él mismo trataba de pulgar sus demonios a través de su escritura.
La cómplice del Marques, interpretado magistralmente por Geoffrey Rush, es una joven y no muy ingenua Madeleine, interpretada por Kate Winslet.
El triangulo lo cierra un atormentado Joaquin Phoenix que encarna al párroco Coulmier, quien se ve desbordado por las continuas provocaciones del Marques y por sus propios deseos incumplidos.


Tres  protagonistas que encarnan a la perfección los comportamientos de la sociedad, el Marques que hace alarde de su poder a través de sus palabras, Madeleine que encuentra en las obras de Sade un escape para su día a día y una razón para la bondad y el párroco Coulmier que pese a querer ser conservador, no puede dejar de escuchar a sus más oscuros deseos. Si a esto le añadimos un asilo mental dónde hay todo tipo de enfermos, Quills se convierte en una completa bomba de relojería dónde lo grotesco y la belleza se difuminan entre sí.

Madeleine, seducida por el Marqués pero enamorada del párroco.

Quills es un film opresivo, con ambientes lúgubres y escenas que consiguen estremecerte por su crudeza. La locura del Marques y su obsesión son la gran baza de esta película, volviéndola retorcida e inaguantable por momentos, pero dejando una crítica muy clara hacia el ser humano.
La película se centra mucho en las perversiones y los deseos que corrompen al ser humano, mostrándolas de manera natural e incluso llegando a normalizarlas. El deseo hacia lo que no se puede poseer, el poder que corrompe a los hombres y los cree por encima del bien y del mal, el sexo como elemento subyugante y la violencia como medio para conseguir cualquier fin.
El vestuario se adapta a todos y cada uno de sus personajes, siendo por lo general extraordinariamente dejado o incompleto, destacando el atuendo del Marques que deja en evidencia la posición que un día tuvo en la sociedad y en lo que se ha convertido.


Una cinta que nos permite adentrarnos en la cabeza de Sade con una claridad abrumadora, dejando al descubierto los secretos y deseos más vergonzosos del género humano uniéndolo todo con el hilo de dos de sus obras Justine y Los crímenes del amor.
Una cinta muy interesante pero que podía dañar a los espíritus más sensibles por su lenguaje y apología explicita de la violencia, los desnudos y el sexo.
Aún así una película bien realizada y que consigue algo extremadamente difícil, no caer en la vulgaridad.


"Yo no cree este mundo de locos, simplemente me limito a plasmarlo sobre el papel."

jueves, 10 de enero de 2013

La Duquesa


Título original: The Duchess

 

Año de estreno: 2008
Director: Saul Dibb
Reparto:  Keira Knightley (Georgiana Spender), Ralph Fiennes (Duque de Devonshire), Charlotte Rampling (Lady Spencer), Dominic Cooper (Charles Grey).

Keira Knightley interpreta a Georgiana Spencer 

Georgiana Spencer se convierte en Duquesa de Devonshire al desposarse con el Duque en el año 1774, en un periodo de moda, decadencia y cambio político.
Adorada por el la sociedad, Georgiana pronto encuentra cuan decepcionante es su matrimonio, definido principalmente por su incapacidad de concebir un heredero varón para el Duque, quien le profesa una completa indiferencia. Cuando Georgiana conoce a Lady Elizabeth, cree que ella aporta algo de luz y alegría a su sombría vida, hasta que es traicionada por ella y su marido, obligándola a compartir su hogar y esposo.
Con las presiones de un marido infiel, la presión social y el constante escrutinio público, Georgiana se enamora perdidamente de Charles Grey, un político en ciernes.
Cuando el Duque se percata de la relación extramarital de su esposa, Georgiana tendrá que tomar una ardua decisión: aguantar toda una vida de sufrimiento para salvar a sus hijos o dejarlo todo y marcharse con el amor de su vida.

Una gran socialité de la época.

Hace ya mucho tiempo que vi esta película, me atrevería a decir que muy poco después de su estreno, y aprovechando que hace unos días la refresque he decidió traeros esta reseña.
La Duquesa fue una de los primeros dramas de época que vi y siempre he guardado un grato recuerdo, tanto de la película como del personaje de la duquesa.
Georgiana Spencer es uno de esos iconos incuestionables de su tiempo, no sólo por llevar lo último en moda, siguiendo los pasos de la mismísima Marie Antoinette, sino que también fue una mujer políticamente muy activa, ayudando al partido liberal en sus cruzadas.

La Duquesa, es una historia de amor no correspondido y sacrificio, como el de la gran mayoría de historias de época. Trata sobre el callado mundo de la mujer y todo lo que les estaba, de alguna manera, vetado: el amor, el placer y sobre todas las cosas; su libertad.


Keira Knightley hace una actuación estelar, sobre todo en los momentos dramáticos y en general está muy correcta durante toda la cinta, aun que habiéndola visto ya en Orgullo y Prejuicio me hacia una idea de cómo iba a encarar el personaje.
Ralph Finnes y Dominic Copper, quienes representan al Duque y a Charles Grey respectivamente, son dos secundarios de muchos peso. Finnes carece completamente de gracia o cualquier atisbo que lo haga parecer, ni por un segundo, un hombre interesante. Cumple con su parte a la perfección, poniendo un contrapunto tajante a la vitalidad de la joven duquesa. Copper, por otro lado, aporta toda esa pasión y alegría que la historia necesitaba. Pese a que vemos algo relacionado con su vida en la política, el personaje gira en torno a la relación sentimental que se establece entre él y Georgiana, cumpliendo perfectamente con el papel de amante despechado.

La ambientación, una vez más, es de diez y el vestuario es un sobresaliente muy alto. A través de los trajes se nos muestra el paso del tiempo en la vida de Georgiana: su adolescencia, su madurez, el tan aplaudido coiffure pouff y los look más relajados cuando se ve relegada a una vida de contemplación pasiva y silenciosa.


Si tuviera que ponerle un pero a esta cinta, quizás sería la rapidez con la que sucede la gran historia de amor que se vive. Es intensa, pero quizás le faltaría algo más de extensión para dejarnos disfrutar unos minutos de alguna escena que de algo de tregua a tanto sufrimiento y sacrificio.

Una gran película, con un gran reparto y una gran aura de belleza.

sábado, 5 de enero de 2013

Norte y Sur


Título original: North and South

   
Año de estreno: 2004
Director: Brian Percival
Reparto:  Daniela Denby-Ashe (Margaret Hale), Richard Armitage (John Thorton), Tim Pigott-Smith (Richard Hale), Sinéad Cusack (Mrs. Hannah Thorton), Lesley Manville (Maria Hale), Brendan Coyle (Nicholas Higgins), Anna Maxwell Martin (Bessy Higgins), Jo Joyner (Fanny Thorton), Pauline Quirke (Mrs. Dixon), Rupert Evans (Frederick Hale), Emma Ferguson (Edith Shaw Lennox).


La historia se centra en la tempestuosa relación entre Margaret Hale, una joven sureña de clase media que se ve obligada a abandonar el sur por el frío norte, y John Thorton, un hombre que salió de la pobreza gracias al negocio del algodón y que teme, sobre todas las cosas, perder el negocio que lo sustenta.
A su alrededor el entramado gira alrededor de las disputas entre obreros y dueños y entre las diferencias abismales entre el agrario sur y el industrial norte.
Margaret se hace una idea muy firme sobre el Sr. Thorton, pero a medida que la historia avanza descubrirá que no todo es lo que parece en la fría y gris ciudad de Milton.




Es bien sabido que BBC hace unas deliciosas adaptaciones de los dramas de época.
Y como no podía ser de otra forma, Norte y Sur cumple sobradamente con las expectativas.
Una vez más se nos representa la ya tormentosa relación entre dos personajes, pero sin perder ni un ápice de todo lo interesante que pasaba en la convulsa sociedad del siglo XIX.

Norte y Sur nos retrata dos realidades muy diferenciadas de una misma Inglaterra.
El frío Norte, con su industria y sus recién nacidos grupos sindicalistas. La lucha por un trabajo y un salario dignos contra la lucha por el poder y el dinero de sus dueños. Una sociedad que empieza a perder esas maneras reverenciales del siglo XIX para dar paso a una sociedad más cruda, basada en el sacrificio y en la lucha por salir de la pobreza.
Y por otro lado, el cálido Sur, un lugar que aún conserva su verdor y su naturaleza agraria. Una sociedad en que las maneras siguen siendo las de siempre y la cortesía y el saber estar son un valor imprescindible para relacionarse.
Dos mundos muy distintos que colisionan cuando nuestros dos protagonistas se conocen.
Margaret, interpretada por una brillante Daniela Denby-Ashe, aguanta estoicamente el norte pese a que no soporta la descortesía con que trata a las personas y la extrema pobreza que se vive en las calles. Tampoco es de su agrado el dueño de Malborough Mills, el Sr. John Thorton, un industrial demasiado severo con sus trabajadores, interpretado de manera magnifica por un sobresaliente (¡y atractivo!) Richard Armitage.
Unos secundarios de ensueño completan el reparto de esta maravillosa miniserie de cuatro capítulos.


La ambientación juega mucho con las luces y las formas. El norte se nos representa muy gris y lleno de edificios y callejones estrechos, las habitaciones son oscuras y pequeñas, reforzando así la sensación de falta de luz. El sur, en cambio, se nos representa muy luminoso, con espacios al aire libre, como Helstone, y las salas interiores que vemos son amplias, con colores claros y muy luminosos.


El vestuario, una vez más, esta trabajado a la perfección, tanto las ropas elegantes como los entornos más pobres, construyendo un puzzle verdaderamente bello visualmente.

Un final que conseguirá emocionarte por su sencillez y cotidianidad, sin perder la intensidad de una buena historia y todos los sentimientos encontrados de la realización de haber encontrado el amor de tu vida. Y… ¡con Richard Armitage!

domingo, 30 de diciembre de 2012

L'Apollonide


Título original: L’Apollonide. Souvenirs de la Maison Close

 

Año de estreno: 2011
Director: Bertrand Bonello
Reparto:  Noémie Lvovsky (Madame Marie-France), Hafsia Herzi (Samira), Céline Sallette (Clothilde), Jasmine Trinca (Julie), Adèle Haenel (Léa), Alice Barnole (Madeleine), Iliana Zabeth (Pauline).

 La decadencia de una época pasada.

Una franca visita a un burdel Parisino entre 1899 y 1900. Una historia en dónde la belle époque resulta menos bella para las chicas que trabajan en él que para sus ricos clientes.

Iliana Zabeth interpreta a una joven Pauline.

L’Apollonide es una cinta que destaca por su belleza visual. Las sensaciones que las mujeres de la Maison Close experimentan en su interior repercute en los escenarios que se nos van mostrando con una sobrecogedora sensualidad; ambientes opresivos, primeros planos en que la tristeza de las jóvenes queda patente, el obsesivo erotismo que convierte el deseo en algo casi irreal y el paso del tiempo, lento y pesado, que hacen que cuando la película acaba sientas que, en realidad, L’Apollonide no ha avanzado en el tiempo.
Una cinta que deja atrás el siglo XIX, lleno de color y exotismo, para adentrarse en el nuevo siglo XX, dónde el mundo dentro de la Maison Close se resiste a abrazar las costumbres del recién estrenado siglo y se queda estancado en aquella época de corsetería y fantasías, haciendo que el mundo alrededor de las mujeres se vuelva onírico.

Alice Barnole interpreta a Madeleine, una prostituta agredida por uno de sus clientes.

Adèle Haenel en una de las escenas visualmente más impactantes de la cinta.

Una película en la que la realidad de la prostitución oprime al espectador de manera sutil pero dura: las mujeres de la Maison Close pueden comprarse y venderse, sus clientes pueden transformarlas en Geishas o muñecas. Un mundo en el que los hombres poseen durante toda una noche la vida y la integridad de una persona, en algunos casos de manera inocente y casi artística y en otras de manera subyugante.

La importancia del dinero en la película es importante, pues muestra de manera cruda la realidad de esas mujeres. La cosmética de la época, la higiene personal de las mujeres, las temidas enfermedades de transmisión sexual y el compañerismo que se vive dentro de la Maison Close junto a la última escena en que las prostitutas del París moderno esperan a pie de carretera algún cliente que las recoja, nos muestra que pese a los cambios, el negocio de la prostitución sigue siendo el mismo, poniendo así  la guinda del pastel a esta magnífica obra visual que hace reflexionar.

"Esta noche haz como si estuviera muerta."

martes, 16 de octubre de 2012

Bel Ami


Título original: Bel Ami

   
Año de estreno: 2012
Director: Declan Donnellan, Nick Ormerod
Reparto:  Robert Pattinson (Georges Duroy), Uma Thurman (Madeleine Forestier), Christina Ricci (Clotilde de Marelle), Kristin Scott Thomas (Virginie Rousset), Holliday Grainger (Suzanne Rousset).




La historia nos cuenta el ascenso de Georges Duroy, un ex – soldado, en la sociedad parisina de finales del siglo XIX valiéndose de las mujeres más influyentes de la ciudad, manejando los hilos de sus vidas con total impunidad.

Uma Thurman junto a Robert Pattinson

Pese a las muchas y malas críticas que había oído de esta película decidí ir a verla al cine.
Había leído que era en general mediocre y mal argumentada, pero como no suele gustarme lo mismo que a los demás fui con la mente despejada y el corazón abierto para dejar que la historia fluyera sin expectativas.

Desgraciadamente, las críticas no se equivocaban esta vez. La historia creada por de Maupassant no es ya ninguna novedad pero tiene esencia; la esencia de una época y una historia prohibida y sólo eso debería hacerla como mínimo interesante, pero la verdad es que desde el principio se hunde y no consigue salir a flote en ningún momento.
La puesta en escena es muy teatral y los saltos dentro de la película demasiado marcados como para que se siga el argumento de lo que pasa o más importante el por qué pasa.


Pero quizás el mayor lastre de esta cinta sea la poca credibilidad o pasión de su protagonista; un Robert Pattinson que no da la talla y cuyo papel de seductor le queda grande. No tenía demasiadas esperanzas puestas en él, pero la verdad es que fue peor de lo que esperaba.
Su personaje era ambicioso y en ocasiones incluso ruin, pero también muy pasional y atormentado, pero yo no fui capaz de ver ninguna de esas cualidades en Pattinson.
Me resulto bastante rancio y carente de vida y no podía dejar de pensar que si un hombre así viniera a seducirme como hace en la película no me iría con él ni a la vuelta de la esquina.

Robert Pattinson junto a Kristin Scott Thomas

Quizás lo que más cabe destacar de esta película, aparte de su ambientación y vestuario exquisitos, sea la actuación del reparto femenino. Kristin Scott Thomas esta sublime en su papel y realmente llegas a creerte la historia de su personaje. Uma Thurman es toda sensualidad e inteligencia, quizás no supo sacar el máximo partido a su personaje de mujer adelantada a su tiempo, pero su actuación no desentona y es incluso interesante.
Pero, en mi opinión, quien mejor está en la cinta es Christina Ricci; la fragilidad de su personaje se vuelve palpable por momentos, pero también su carácter y deseos.
Es, sin lugar a dudas, la interpretación más creíble de la película.

Christina Ricci junto a Robert Pattinson

En resumen, una película a la cual se le podría haber sacado muchísimo más partido si se hubiese tratado de una forma diferente y se hubiera escogido a un actor más creíble.