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jueves, 27 de diciembre de 2012

Les Misérables · 2012


Título original: Les Misérables


Año de estreno: 2012 (Actualmente en cines)
Director:  Tom Hopper
Reparto:  Hugh Jackman (Jean Valjean), Russell Crowe (Javert), Anne Hathaway (Fantine),Sacha Baron Cohen (Thénardier), Helena Bonham Carter (Mme. Thénardier), Amanda Seyfried (Cosette), Eddie Redmayne (Marius Pontmercy), Daniel Huttlestone (Gavroche), Aaron Tveit (Enjolras), Samantha Barks (Éponine).

Valjean y Javert, dos caras de una misma moneda.

En la Francia del siglo XIX, Jean Valjean, un hombre en libertad condicional, es perseguido por el incansable agente de policía Javert.
El encuentro con un Obispo cambiara los pasos del convicto y cuando este accede a cuidar a la hija de Fantine, Cosette, sus vidas cambiaran para siempre.

Fantine, el amor incondicional de una madre.

El día 25 de Diciembre, se estrenó la película  del año; Los Miserables.
Han sido ocho largos meses de espera pero por fin está en la gran pantalla la historia que ha cautivado a millones de personas a lo largo de los años.
A mí, la novela ya me conquisto en su día y desde entonces guardo un especial cariño y una enorme devoción a esta historia, ya que ha cambiado mi vida en muchos aspectos.

Pese al amor que profeso a esta increíble historia, debo confesar que soy muy crítica con todas sus adaptaciones, ya que amo tanto la novela original que Victor Hugo nos entregó que temo que pueda perderse la esencia de la historia y sus personajes. Después de ver muchas adaptaciones, de diferentes épocas y países, he llegado a la conclusión de que Los Miserables, por muy mal adaptados que estén, siempre serán Los Miserables.
Pues en ellos siempre se relatara la historia del género humano, los sueños y la dureza de la vida dictada por una sociedad injusta y llena de prejuicios.

Abaissé

Dicho esto debo decir que la película, como adaptación del famoso musical, es soberbia. He leído muchas malas críticas sobre la cinta, ya que para algunos es demasiado diferente al musical. Desde aquí rompo una lanza en contra; Los Miserables de Tom Hopper son una película, no se puede comparar con Los Miserables de Schönberg y Boubil, al igual que estos no se pueden comparar con Los Miserables que Victor Hugo retrató. 
Si comparamos la historia original con la del musical y la película veríamos que no se parecen en nada, pues adaptar algo tan grande es casi imposible.
Por lo tanto hay que mirar esta película como una adaptación más, sin compararla con nada que se haya visto o leído con anterioridad.
El libro nos adentra en la Francia de mediados de siglo y hace una crítica brutal hacia la sociedad ensalzando que el bien y el mal son muy relativos.
El musical se centra en lo espectacular de la música y de las voces de los actores y actrices, dejando en un segundo plano muchos matices que hacen de Los Miserables una historia épica. Y finalmente, la película, que busca la emoción inmediata de los espectadores, dando a las canciones conocidas por todos un nuevo mundo de matices y sentimientos; en ocasiones esperanzadores y otras veces crueles, recuperando los momentos más tristes y oscuros de la historia original.

La fotografía y decorados, pese a ser una de las bazas más espectaculares de la cinta, quedan en un segundo plano, otorgando máximo protagonismo a los personajes, con planos cerrados y en ocasiones fijos, convirtiendo una gran producción en una cinta intima, con un contacto directo con el espectador.
La expresividad de los personajes, sus sentimientos y padecimientos son el centro en el que se desarrolla la historia, desnudando a los personajes ante nuestros ojos, con una realidad que debe conseguir desarmaros en algún momento. Si no lo consigue es que sois insensibles a la fatalidad.

Monsieur et Madame Thénardier

Los Miserables no dan ni un momento de tregua. Las canciones se suceden, cada una de ellas con una orquestación asombrosa y algunos cambios musicales que hacen de las canciones más queridas por el gran público todo un nuevo fenómeno por descubrir. Las voces no son cuidadas ni espectaculares y precisamente eso dota de vida a la historia.
No esperéis encontrar grandes notas ni un poder vocal excesivo, para eso ya tenemos el musical. La película se centra en la emoción y pese a los quiebros en las voces de los personajes y los sollozos, las letras ganan en fuerza.
La cámara se mueve, fluctuando entre las calles de un Paris, en ocasiones oscuro y en ocasiones lleno de luz, como si ese detalle quisiera decirnos lo que viene a continuación. El vestuario es esplendido en todos los sentidos, otorgando colores muy definidos a cada personaje. El rojo para los convictos, los pecadores y los mártires. Los colores oscuros para aquellos que lo han perdido todo. Y los colores claros para aquellos que aún albergan en sí algo de esperanza.

Así, sin más preámbulos, paso a hacer una valoración de los actores principales:

Hugh Jackman interpreta a un memorable Jean Valjean.
Encontramos en el personaje todos y cada uno de sus temores y preocupaciones, añadiendo a la línea del musical algunos momentos claves del libro: como la llegada al convento o el sentimiento de gratitud que el personaje tiene hacia el Obispo de Digne. Un Valjean muy humano, lleno de incertidumbre e ira al principio y más relajado pero aún así intranquilo hacia el final. La voz de Jackman encaja bien con el personaje, eso sí, dejando su huella particular.
La canción que más me emociono fue Soliloquy, ya que pudimos ver el arrepentimiento del personaje y su determinación a cambiar de vida.
La que menos Bring Him Home, el himno de Valjean por excelencia, estuvo correcto pero yo esperaba que ese fuera uno de los momentos épicos de la película y una de las canciones más emocionantes, pero finalmente quedo muy atrás con respecto a otras canciones.

Russell Crowe interpreta a Javert.
Este personaje era el que más miedo me daba. Javert es un personaje difícil y peligroso ya que fácilmente puede cruzar la línea y convertirse en el malo, cosa que restaría mucho interés a su personaje, pues pasaría a ser un villano del montón. Si en algo se caracteriza Javert en su voluntad de hacer el bien a cualquier precio, sin ser capaz de apreciar cuando tiene el bien delante de él.
Por suerte, el Javert de Crowe no ha estigmatizado al personaje y ha estado en esa delgada línea entre el bien y el mal. La actuación de Crowe es sólida pero pierde en su calidad vocal y en las decisiones que toma a la hora de interpretar sus canciones. Stars y Javert’s Suicide, pese a ser dos de las canciones más fuertes del musical, con una orquestación impactante en ambas, quedan muy por debajo de sus posibilidades.
Para mi gusto Crowe no sabe matizar los altibajos de las canciones. Salva el tipo con una interpretación aceptable, haciendo que el personaje no desentone, pero volviéndolo poco memorable.
Para mí era muy difícil que Russel Crowe superara al gran Philip Quast y pese al miedo que me daba, puedo decir que Crowe no me decepciono del todo.

Un sueño que no se hizo realidad.

Anne Hathaway interpreta a una sufridora Fantine.
Para mi uno de los sobresalientes de la cinta. Anne otorga al personaje todo lo bueno, pero también todo lo malo. Su Fantine es una luchadora, recuperando a la heroína de Victor Hugo. No duda ni un instante en sacrificar todo lo que tiene; su medallón, su melena, sus dientes y su dignidad por su hija.
Las escenas en el muelle son sobrecogedoras y la crueldad con la que se relata su historia es desgarradora. I dreamed a dream, reposicionada, toma un cariz más autentico que en el musical, dejando entrever no la melancolía de Fantine sino la pérdida de sus esperanzas y su conocimiento de que nunca podrá salir del pozo en el que se encuentra. El himno de Fantine es uno de las escenas más fuertes, íntimas y desgarradoras de la película y su interpretación de esa mujer vendiendo su alma por una migaja de pan es soberbia, haciendo que mis ojos se llenaran de lágrimas desde el primer momento.
Otro momento álgido es la canción Come to Me, dónde por segunda vez, me hizo llorar de angustia y verdadera tristeza.


Eddie Redmayne interpreta al enamorado Marius Pontmercy.
Adore cada segundo que Eddie estuvo en pantalla, porque disipo otro de mis grandes miedos: que él fuera el único héroe de la historia.
Afortunadamente esta vez Marius estuvo en su papel y pese a que fuimos testigos de uno de sus actos heroicos del libro, no asumió el rol de líder de todo cuanto pasaba a su alrededor. Se limito a hacer de hombre enamorado e ilusionado cuando tocaba y de revolucionario destrozado cuando era hora.
Su Empty Chairs at Empty Tables es sublime y deja entrever la pena que tiene por sus compañeros sin convertirlo en tristeza máxima, pues Marius no es tan sentido como lo pintan en ocasiones.

Marius y Éponine, la historia de amor que nunca fue.

Amanda Seyfried encarna a una dulce Cosette.
El personaje menos querido ha tenido una buena defensora.
Dulce e inocente, pero también valiente y decidida. Amanda salva el personaje con su interpretación de mujer decidía a hacer lo que sea necesario con tal de estar junto a su amado. Su momento más emotivo es en Epilogue, en el que no puede soportar la tristeza de la perdida.

Samantha Barks interpreta a Éponine.
El papel le venía como anillo al dedo, pues ya se habían visto cara a cara en el teatro. Samantha nunca decepciona y una vez más ha sabido dar un giro de tuerca y se ha alejado de la Éponine del musical para traernos una Éponine más real y sensible.
Su voz es una de las más espectaculares del reparto y su interpretación es acertada, sin compadecerse de sí misma y aguantando el chaparrón.
Su momento estelar es en A Little fall of Rain, dónde se luce con una interpretación muy alejada de la tristeza del momento.

Marius y Cosette, el sueño es real.

Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter interpretan a los maquiavélicos Thénardier.
Podriamos definir a sus personajes como Burtonianos.
Exagerados, excéntricos y en ocasiones sobreactuados, confieren a la cinta la pizquita de humor y sátira grotesca. Ver a Baron Cohen interpretar a Thénardier es una delicia y Bonham Carter, pese a estar mucho a su sombra, no decepciona en sus escasas intervenciones.
La escena de Master of the House es bizarra, rebuscada y desentona con la tónica general de la película, por lo que cumple su cometido a la perfección.

Isabelle Allen y Daniel Huttlestone interpretan a los pequeños, tiernos y acuchables Cosette y Gavroche. La primera es toda ternura y confianza y el segundo es el pequeño gran chiquillo de la cara sucia. Ambos están muy bien en sus escenas. El pequeño Gavroche es tan travieso y especial como en el libro. Siempre ha sido el pequeño héroe de la historia y siempre lo será.

 El pequeño héroe del rostro sucio.

Aaron Tveit interpreta al bello pero terrible Enjolras.
Tenía todas las reservas posibles con este personaje, ya que es mi favorito y al que más abandonado y maltratado suelen tener, por eso temía que fuera relegado a un segundo plano. También tenía mis dudad sobre Aaron Tveit, pero me complace poder decir que es el Enjolras más acertado que he visto jamás y otro de los sobresalientes de la película.
Su actitud, la posición de su cuerpo y su manera de cantar su parte me han parecido simplemente perfectas. No he visto al actor en ningún momento y he sentido al personaje ahí, con su rostro serio, su firmeza y su preocupación características. Se le ha visto liderar y consolar a sus compañeros, quienes hacen todos y cada uno de ellos que el momento de la barricada sea completamente épico.
Un Enjolras autentico, real y muy humano. Una escena final llena de sentido, sacrificio y con un mensaje claro; morimos por la causa porque creemos en ella. Y con una muerte muy digna. No podría haber pedido nada más.

 Angelicalmente bello. Capaz de ser terrible.

Una película que hay que ver y amar tal y como es.
Centrándose en los sentimientos y en ese gran misterio que es el ser humano. 



"Amar a un semejante es como ver la faz de Dios."

martes, 18 de diciembre de 2012

Els Miserables


El sábado tenía una cita con Els Miserables en el Teatro de La Pasión de Olesa del Montserrat.
En primer lugar debo decir que Los Miserables es una historia muy difícil de llevar a escena, por su complejidad musical e interpretativa (¡Aun que a mí me encantaría interpretarla alguna vez!).


Creo que el simple hecho de pensar en llevar esta magnífica historia a un escenario ya es todo un reto para actores y equipos profesionales, por eso este musical tiene muchísimo mérito ya que ha sido representada por un grupo totalmente amateur, por lo tanto lo primero que debo hacer es felicitar a todo los actores, orquesta y equipo que lo ha hecho posible.

El Teatro de la Pasión es un escenario impresionante, por lo que llenar todo ese espacio me parecía algo sumamente difícil. Pero una vez el telón subió cada escenografía me encantó; unos decorados tan cuidados y un juego de luces perfecto hacían que te sintieras dentro de la historia y eso siempre es un placer. El vestuario, pese no ser muy correcto en ciertos personajes, estuvo a la altura de las circunstancias y hubo trajes realmente muy trabajados e incluso iguales a los de la producción londinense.
La orquesta me conquisto desde el minuto uno, ya que uno de los momentos más emocionantes de esta obra son los primeros acordes del prólogo. Hay que añadir además la adaptación de la obra al catalán, con letras igual de bonitas e intensas que en su versión inglesa, algo que deja patente el esfuerzo y trabajo realizado no sólo en el escenario sino fuera de él.

Los actores y actrices estuvieron muy correctos y los puntos álgidos del musical, como los solos y las escenas en la barricada, no perdieron fuerza. Había voces realmente impresionantes y aun que en ocasiones había fallos de sonido (¡Las cosas del directo!) se notaba que sabían exactamente lo que hacer, incluso algún actor subía el tono de voz para que se le pudiera escuchar sin micrófono.
Como suele sucederme, siempre hay alguien que me fascina y en esta ocasión ha sido Joan Gil quien interpretó a un brillante y excéntrico Thénardier.

¿Qué más podría decir? El público habló y el aplauso final consiguió levantar a todo el teatro de sus butacas.
Sin más volver a felicitar a todo el equipo por el trabajo realizado y por hacernos soñar una vez más con esta fantástica obra.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Adelantos de canciones de Les Misérables


¡Estoy que no quepo en mi de gozo!
Y es que después de mirar y remirar el teaser que nos ofreció Universal hace unos meses, por fin nos ha dejado escuchar algunos trozos de canciones. Como amante de Los Miserables, tanto en su versión escrita como musical, estaba ansiosa por ver como se desenvolvían loas actores y si de alguna manera me hacían sentir dentro de la historia. Y la verdad es que ha habido sorpresas muy gratas y otras decepcionantes.

Hugh Jackman, por lo poco que he visto y oído, ha hecho un trabajo enorme y eso se nota. Ha entendido el personaje a la perfección y ha sabido darle al Valjean del musical lo necesario para que sea un personaje de película entrañable. Vocalmente me gusta, no llega al nivel de otros, pero para esta versión me parece, ahora ya lo puedo decir con criterio, una buena elección.

Russell Crowe ha sido mi gran decepción. Javert, la nemesis de Valjean, tiene dos de las canciones más bonitas e intensas de toda la historia y pese a que no nos han dejado echarle el ojo, no creo que vaya a gustarme. No esperaba que Russell Crowe me gustase, ya que tenia que igualar al increíble Philip Quast, pero tampoco esperaba sentirme tan poco animada con respecto a su personaje, que debo decir que es, sin duda, uno de mis favoritos.

Anne Hathaway esta fantástica  Ha sabido captar toda la voluntad y la fuerza de Fantine y convertirlo en fragilidad y dolor. Pese a que no he escuchado ninguna canción entera, puedo decir que cada ver que escucho su I dreamed a dream se me saltan las lágrimas.
Sólo diré una cosa más, si el Universo fuera justo este año se llevaría un Oscar.

Y por último, el triangulo amoroso.
No tenia dudas sobre Eddie Redmayne ni sobre Samantha Barks, del primero no las tenia por que amo como actúa y sabia que iba a estar muy a la altura y de la segunda no as tenia por que la había escuchado cantar y sabia que comprendía al personaje y que iba a saber darle buenos matices.
La gran sorpresa fue Amanda Seyfried, que a parte de estar preciosa en la película  ha sabido captar a Cosette, que eso ya es decir mucho. Adoro el personaje por que de alguna manera representa las ilusiones de las mujeres de una manera tan dulce e inocente que no puedes evitar enternecerte.

En definitiva, estoy ansiosa porque llegue Navidad para poder ir al cine con mi caja de clinex y poder disfrutar del rey de los musicales, ahora en su versión inmortal.




"The work Song" - Hugh Jackman, Russell Crowe and Cast



"At the End of the Day" - Anne Hathaway and Cast




"Who am I?" - Hugh Jackman



"A heart full of love" - Eddie Redmayne and Amanda Seyfried



"On my Own" - Samantha Barks

lunes, 24 de septiembre de 2012

miércoles, 18 de abril de 2012

Javert's Suicide by Philip Quast

Philip Quast es uno de los actores que mejor ha sabido captar la esencia de Javert, no sólo en apariencia y voz sino en personalidad. Se nota el trabajo que hay detrás de la actuación y precisamente por eso consigue emocionarme cada vez que lo escucho cantar. Sin palabras.

domingo, 18 de marzo de 2012

Soñé un sueño

Recuerdo cuándo entre en el BTM por primera vez aquel frío día de Noviembre.
El teatro siempre tiene un magnetismo especial, un aire indescriptible que desde el primer contacto te engancha y es capaz de emocionarte. Aquel día vería Los Miserables.

"Mientras haya en la tierra ignorancia y miseria, libros como éste podrán no ser inútiles."

Había oído ese título alguna vez que otra, cosa inevitable pues es uno de los clásico imprescindibles de la literatura universal. Así que, cuándo asistí a la obra por primera vez, tenía una vaga idea de lo que iba a ver y no podía evitar sentirme completamente entusiasmada.

Se apagan las luces. Se levanta el telón. Sucede.

Contempló con admiración la historia que transcurre sobre las tablas.
Las melodías se vuelven un remolino en mi cabeza y las palabras se convierten en emociones.
Me fascina lo que veo; la dedicación de Valjean, el sufrimiento de Fantine, la imperturbabilidad de Javert, la soledad de Éponine, los ideales de los amigos del ABC. Siento un nudo en la garganta y cuándo las luces se encienden y todo ha acabado no puedo hacer más que aplaudir.
Creí que así, con esa simple acción, sería capaz de expresar toda mi admiración.

"Una día más; Sale el Sol."

Cuándo vuelvo a casa, la historia esta grabada en mi cabeza e impulsada por esa emoción corro a la librería y rebusco entre los estantes hasta encontrar lo que andaba buscando. La imagen de Cosette en la portada me hace sonreír y comienzo a imaginar todo lo que estoy por leer. Vaya, me quedo corta.
Es indescriptible lo que mis ojos leen.
Desde la primera página el corazón me late a toda velocidad y no puedo parar de pasar las páginas. Me pierdo en ese mundo, me deleito con él.
Lo veo. Lo veo cómo si yo también formara parte de él.
Lloro con lo que sucede, me emociono con las palabras y las acciones.
Siento todo cuanto sucede en esas páginas muy dentro de mí, en mi alma.

Cuándo leo el último párrafo lo hago con lentitud mientras que esa extraña opresión en el pecho va en aumento. No quiero que se acabe. La última frase. La última palabra. Páginas en blanco.
Entonces cierro el libro y lo contemplo; me doy cuenta de algo sorprendente.

Los Miserables han cambiado mi vida.

Desde ese mismo instante no vuelvo a ser la misma; mi manera de ver el mundo es otra. Todo tiene más matiz, más detalles, más color. Todo lo que sucede a mi alrededor cobra un magnetismo especial y todo lo que sucede en mi interior parece ser más sencillo. Más llevadero.
Que curioso, soy más feliz así.


"Hay muchos más que seguirán gritando: ¡LIBERTAD!"

Vuelvo a ver el musical dos veces más. Me siento allí, en mi lugar. Mi hogar.
Me veo transportada al lado de los personajes que me han hecho crecer y comprenderme mejor como persona y la felicidad me embarga.
Las lágrimas se amontonan en mis ojos. ¿Quién mira?
¡Que más da! Estoy llorando y no me importa.

Vienen a mi cabeza las palabras exactas del libro y sonrío para mis adentros comprendiendo algo que había intuido pero que no me había atrevido a confesar.
Me he enamorado, si, amor. Me he enamorado de Los Miserables.
Me he enamorado de la bondad de Valjean, de la rectitud de Javert, de la entrega de Fantine, de los sueños de Marius, de la apacibilidad de Cosette, de los sacrificios de Éponine, de los ideales y la belleza de Enjolras.
Me he enamorado de París; de sus calles y de su olor. De su miseria y de su alegría.
De los días nublados paseando por los jardines de Luxemburgo y de la lluvia que cae sobre los adoquines de la Rue de la Chanvrerie los primeros días de junio.
Me he enamorado del tacto, de la voz y de las sonrisas. Me han cautivado sus miradas.
Me he enamorado de las vidas de esos personajes que hacen su presentación ante mis ojos con toda nitidez. Veo ese mundo y el mundo mismo me enamora.


Sé que vendrán muchos libros más. Muchas obras de teatro y musicales.
Volveré a emocionarme y a disfrutar.
Pero mi corazón, que es caprichoso, ya ha elegido. Ellos, Los Miserables, serán cómo un primer amor.
Ese tipo amor que no se olvida, que siempre prevalece, que te hace soñar. Ese amor al que se mira con los ojos vidriosos y el corazón desbocado. Ese amor al que uno esta atado.
Ese tipo de amor que da vida.


"Enjolras era un joven encantador capaz de ser terrible, angélicamente bello, un Antínoo huraño."

La belleza de Los Miserables radica en el género humano. En su simpleza y en la fuerza desmesurada de sus pasiones.
Es un retrato de las personas, de la sociedad y del mundo que nos rodea, sólo eso.
¿Qué hay más bello? Decidme.
¿Qué hay más bello en este mundo que la imperfección humana?
Yo os lo diré; Nada.


"Si Enjolras era el líder, Combeferre era el guía."

Hasta siempre. 
Jamás olvidaré todas las emociones vividas e indescriptibles gracias a vosotros, tanto los que estáis sobre el escenario como a todo el maravilloso equipo que permite que soñemos cada noche con que un mundo mejor es posible sólo si tendemos nuestra mano con entusiasmo y sentimiento.

Gracias. Gracias por cambiar mi vida.